20080930
20080928
al carajo tu pureza
infame
20080927
En memoria de Miguel Ángel Poblete (1966-2008)
20080924
20080921
20080920
FÍSICA FÍSICA
¿Y tú, cómo te caes?...
mmm, más o menos...
CARICASOFÍA FILOSOTURESCA (o sentido común)
dE La DiAlÉcTiCa, La IrOnÍa. De ella, el CAPILATISMO.
Punky v/s Terminator
¿Idea mía o en la fonda me insinuaron, con brutal hipocresía, que razón rima con nación?
Google= Selva;
ahí tenís tu (r)nacionalidad, PAJARÓN.
¡rECÓRCHOLis!- pues que se dañó la cañería del computador.
Afuera hemos de cerrar el candado a los problemas,
cariñito,
enamorados de brillante embriaguez.
Polanco
20080909
20080907
PERDER DE VERDAD PARA DAR PASO AL HALLAZGO Juan - Vera
El René me contó que el otro día andaba caminando por una plaza y se encontró con un viejo mendigo, un pobre diablo de esos de Radrigán, Pezoa Véliz, Redolé y toda esa tradición pastabasera anquilosada por el cielo abismal de la burguesía. El harapiento llevaba, como buen limosnero, un guiñapo otrora chaqueta verde olivo que la mugre había contaminado de la misma forma que el tiempo había degenerado su semblante, aún señor de un invierno iracundo. "Un vagabundo, un loco... un ángel" como dice la contratapa de un libro de Kerouac. El René me contaba que tuvo la impresión- para la cual no faltará el positivista negativo que se burle; un payaso- de que ese hombre había sentido el viento tibio del paraíso y se había quedado ciego de sentido común. "¿Me da una monea comparito?", le dijo y el René, como es un buen chato que hubiese preferido invitarlo a un trago, aunque jamás lo hará, puso dos monedas de cien pesos entre las manos negras del hombre y le preguntó "¿Lo que faltaba pa` la cañita?". El pobre se rió, se metió las monedas al bolsillo y respondió "No, no, son para entrar al cibercafé". El René dice que quedó descolocado; ¿Un mendigo al cibercafé?-,"Sí, es que me gusta meterme al chat y empapelar a chuchás a todo el que encuentre". Se caga de la risa el René cuando lo cuenta, mal que mal, algo del tibio viento le rozó la cara.
Polanco
20080906
pero
orgulloso cargo
la honorable cárcel
de tu pereza,
pero que quede claro que
yo no fui,
de haber ido
y de haber sido
habría sido
marcha sin vuelta y sin
ida, y sin
marcha
circular
espectro aguardo,
el retorno inocente de
culpables viajes
al tibio rojo
donde iré jamás,
porque no fui
¿Por qué no fui?
Polanco
20080824
OXÍMORON
20080822
Herodoto, LA DIFERENCIA ENTRE UN ORIFICIO Y UN VACÍO Y OTROS ENSAYOS SOBRE LA GEOGRAFÍA
Lástima que nunca ni el Loro, ni todos los pastabaseros que lo escuchaban por obligación, tendrán algo que ver con una cámara, a menos que maten a alguien de mayor valía en pesos.
Polanco
Polanco
Polanco
20080820
3
No vi a Danilo por muchos días, supongo que por lo de la pelea ahora no salía mucho a la calle. La verdad es que yo también salía menos. Mi ánimo no era de los mejores por esos días; mi madre me regañaba porque según ella me había vuelto hosco e insolente. La televisión acaparó la mayor parte de mi tiempo por muchos días. Por momentos, el ocio mi niéz solitaria en casa se me hacía insoportable, especialmente a la hora en que la tele sólo transmitía "Los Venegas" y teleseries mexicanas. Aunque más de alguna vez me quedé viendo los griteríos y cachetadas de mujeres que me triplicaban en edad y llanto, de a poco empecé a tomar conciencia de que mi lugar estaba afuera, con el resto de los cabros. Además, ya ni siquiera estaba Danilo entre ellos. No había riesgo; debía volver a la plaza. Y no es que le temiera mucho a la confrontación física, porque ya lo había derrotado una vez, le temía mucho más a un ataque sorpresivo y maletero. El recuerdo de los momentos de amistad me hacían pensar que sería incapaz de hacerme algo así, pero aún así le temía, la magnitud de la herida daba lugar a todo tipo de dudas.
Un día fui a comprar un helado a la botillería y vi al Elvis y al Claudio chuteando unos penales en la cancha. Era enero y el calor infernal se esparcía líquido sobre el pavimento de la cancha, de la misma manera en que el Claudio se revolcaba para sacar un pencazo bien colocado. "¿Se puede?" pregunté, casi como por cumplir un código ritual, porque era seguro que siempre se podía. Yo pensaba por ese entonces que el fútbol era un bien forzoso cuya presencia era ineludiblemente obvia en cualquier futuro que me pudiese imaginar. Con un "se puede" se abrían las canchas de todo el mundo. La pelota la podían acariciar todos, sólo bastaba que tuvieran la decisión suficiente para sacársela al Elvis de los pies. Aunque no resultaba nada fácil quitársela, a él tampoco le resultaba sencillo pasarme y enfrentarse al Claudio, ágil para achicar como nadie. Así se pasó esa tarde en la cancha. Igual que el día siguiente, y los que vendrían, el sol quemaba la piel de nuestras piernas y de la pelota. Llegaban más o menos cabros, pero era cuestión de que se encontraran dos para que el pichangueo estuviera armado. De Danilo, ni rastro. Ahora, años después, entiendo mejor su naturaleza invernal, incompatible con esa aridez. El barro se amontonaba de manera perpétua sobre sus ropas y su pelo negro mojado por la lluvia y por el sudor de sus largos trotes. Porque Danilo, el dañino, era un niño acelerado como pocos. Parecía siempre tener algo que hacer y demostrarle a todos los demás. Subía árboles para, recién arriba, plantear la idea de que subiéramos. Y aunque era uno de los mejores para la pelota, por esos días yo contaba con la certeza de que no se aparecería. Y así fue, hasta el día en que ocurrió lo del Cholo, más o menos así:
Polanco
20080819
infame
20080817
tuzonamastuzona
Anónimo crucé por todo el barrio, deseando sentir una nostalgia inexistente, extinta, perdida ya como todo lo que de esas calles había perdurado en mi memoria. Realmente dudaba que esas caras brillantes que pasaban a mi lado me miraran o siquiera se fijaran en mi presencia. Suponía que esos, que un día fueron mis hermanos, ya no me reconocerían entre estos harapos. Mejor así, yo ya no quería ser el espejo de nadie. Ellos no tenían nada que reconocer, porque yo ya no era el de antes, todo había sido demasiado real como para ser real. Aunque no me habían olvidado, frente a ellos, no me encontrarían jamás. Yo tampoco lo haría, jamás me volvería encontrar con aquellas calles y ese perpetuo olor a fritura, ahora sólo se impondrían los malentendidos, bromas que me gastaría a mi mismo y que los demás tomaban por tragedias. Ironías sobre ironías. Ya no me escudaría en nada, sólo podría reírme del hipócrita destello de ese mundo que presenciaba desde su centro exterior, como el aguilucho que se posa sobre las ramas más sombrías del árbol de los zorzales, ya sin hambre.
Doblando por una conocida esquina creí escuchar mi nombre, entonces me di cuenta de que toda mi renuncia no había sido sino una expulsión consensuada, demasiado maricona para ser llamada maricona, que nadie me quería allí y yo tampoco deseaba que me quisieran. Ellos trabajaban porque querían, yo respiraba porque quería, no había contradicción alguna. El vacío entre la espalda y el pecho se había llenado de ausencia; empezaba a llover y, como buen cliché, desde una ventana se escuchaba una música: "son gotas/ gotitas de lluvia/ que de tus ojos caen por tus mejillas". El presente volvía a correr al unísono con el pasado desacelerado; paralelos e irreconciliables. Había que puro virarse hacia tu zona más tuzona, y eso hago.
Zolanco
20080813
20080812
SOY DUEÑO DE UN CASTILLO CUYA PARED NO ES DE ÁTOMOS
hombre, estás pisando en el aire
marchito, estás observando la nada
borracho, estás incubando el vacío
Juancalavera
20080811
20080804
COMBO Y ARRASTRE
¿cómo lo haré para culiar contigo?
Juancalavera
20080803
-¿Qué pasó ahora?
-Pero no le contís a nadie todavía
-¿Qué cosa?
-Porque tú sabís que si le contai a la vieja...
-Ya poh vieja, ¿me vai a contar o no?
-Es que parece que estoy embarazada, tengo un mes de atraso
-No me diga
-Sí le digo
-¡Mira que bueno vieja!
En eso suena el teléfono. La vieja contesta.
-Aló, buenas tardes señora
-Buenas tardes...
- La llamamos porque tiene un mes de atraso
La vieja deja el teléfono y le grita al viejo: ¡viejo, viejo, se enteraron, ven a hablar tú!
-Aló
-Buenas tardes señor
-Buenas ¿qué se le ofrece?
-¿Hablo con la casa de la señora Malberta Soto?
-Así es
- Buena ella tiene un mes de atraso
-¿Sí y qué?¿a usted qué le importa?
-Es que tiene que pagar pueh.
-¿Y usté qué se ha creído?
-Bueno, si no paga se la corto no más pueh.
El viejo horrorizado deja el teléfono y le grita a la vieja: ¡vieja, vieja, me la quieren cortar, ven a hablar tú!
-Aló
-Señora, le decía al caballero que si no paga se la vamos a cortar
-Pero señor, no puede hacer eso
-Es que así es la ley
-Es que no podemos pagar, menos en esta situación. Somos muy pobres
-No puedo hacer nada señora, se la voy a tener que cortar
-Se lo ruego, dénos algunos días para conseguir plata
-No puedo
-¿Y qué hago yo?
- Va a tener que usar la velita no más pueh.
La vieja preocupada corta el teléfono. Mira al viejo, igual de preocupado, y le sonríe picarona. El viejo, nada de tonto, sonríe también.
Julio Polanco Varela
polaco
20080802
401
Por ahora, yo sólo tenía ésta.
Polanco
20080730
Después de que me echaron, logré conseguir una entrevista de trabajo en un diario piante. No quedé. Yo creo que fue por ir con un BUZO DEL BARCELONA y no pescar nada de lo que me hablaba el editor. Yo por ese entonces no podía sacarme de la cabeza las ideas cuando entraban y les daba vuelta y vuelta hasta tenerlas listas, para después darme cuenta de que no lo estaban y siempre cabía más y así pasaba el tiempo. La idea que me daba vuelta ese día tenía que ver con el deporte y el HONOR. Era simple: pensaba que los deportistas de este tiempo carecían completamente de virtud, aquella inspiración divina que llevaba a los deportistas griegos a competir bajo el monte Olimpo en busca de un IDEAL de perfección.
Partamos por casa: El Chino Ríos. El Chino Ríos es un culiao piante sin ninguna honra. No me cabe en la cabeza CÓMO un reculiao que llega al número uno del mundo del tenis puede mear a unos guardias en una disco o tirar a una pudri en silla de ruedas cerro abajo. Ninguna honra. Pa qué hablar del MAGO VALDIVIA; entero borracho y llorón- ¿Qué honra puede tener un FLAITE LLORÓN? Y así entre los chilenos suma y crece la lista: Clarence Acuña fue elegido el jugador más feo del campeonato inglés; Gary Medel se hizo caca mientras lo electrocutaban los pacos en Canadá; Iván Zamorano fue el rostro del Transantiago- cero honor-; Caszely perdió un penal en el mundial y quedó traumado; Nicolás Massú tiene una vieja que quiere puro ser famosa; el Sapito Livingstone encuentra rico a Forlán; el “Catador” Salas es un cerdik; Fernando Gonzalez pololea con una MENOR DE EDAD; Martin Vargas vende golosinas en el centro; Javier Margas puso una cadena de moteles que quebró por unos homicidios; Miguel Riffo va a
Yo, asustado, pensaba que el problema era nacional, pero cuando me colgué al cable me di cuenta de que en el EXTRANJERO es mucho peor. Partamos por el más evidente: Claudio Borghi que es socialista- se le nota en lo barato que se vendió- y le teme a los aviones. Pero ni los más grandes se salvan: Nadia Comaneci es comunista; Pelé era el rostro de los comerciales de VIAGRA; Cannavaro sale en un video dopándose antes de un partido, Beckham le compró un consolador de ocho mil dólares ¿A SU MUJER?; Michael Jordan y el 77% de
Esa tarde reflexioné preocupado por el estado MORAL de nuestros tiempos. Consulté
20080729
TAUTOLOGÍA
Lo que son las cosas, mi amor, mi vida, yo no estaba para nadie ese día, pero usted apareció de un momento a otro y no me dijo nada, no sé si me explico, me habló un montón, quizá exagero, pero no me dijo nada, recuerdo lo de su gato o su canario con una cinta azul, recuerdo lo de su mala suerte para elegir las frutas en el supermercado, nunca le achunta, o muy maduras o muy verdes, recuerdo también que quiso confidenciarme un par de episodios suyos, y lo hizo un poco porque se dio, el verano, el clima, el airecito, la puesta de sol, todo está en la puesta de sol y en el airecito, en el clima de verano, le dije, la botella de agua, quedarse de espaldas al suelo, temblando, esperando algo, de cara a lo inevitable, cómo llegué a este parque, una mujercita muy pequeñita, de senos muy pequeñitos, como las que imagino cuando me masturbo, de hecho me volvió a hablar de lo mismo hace unas semanas y yo le dije que ya me sabía toda la historia, que mejor mirase el futuro, es decir nuestra vida juntos, esto mismo es un decir porque me dijo mucho, sí, una sola cosa, la que yo estoy diciéndole ahora.
Papadoupoulos
20080728
HASTA CUANDO SIGUEN FREGANDO LA CACHIMBA
me llamo "¿o no me llamo?"
Polanco
20080727
Sonrisa
Aurora

Re
Polanco
20080726
COMO TE EXTRAÑO MI AMOR POR QUÉ SERÁ
Juancalavera
Puntos aparte
Polanco
20080723
con la suma de secretos con que jugamos a tocarnos, con tu amor piante y carnívoro anidando en mis ojos fosforescentes, júzgame, carola, cuando me allegue a tu templo, cargando mi imagen de cueros heridos y acalambradas manos.
Juancalavera
20080720
laberintos de flujo
inabarcables
sociedades anónimas
descalabro hepático
cerebros azules
caseríos bastardos
jovencitas cochinas
cuerpos de leche
adoratrices
monjas de lo cuma
aludo al suburbio
a los pajarones
a la dictadura
voluminosa
a duros ambientes
vietnamitados
pastabaseados
toques de queda
paqueos gratuitos
en la gris lleca
madrugadas prohibidas
ingestión de productos
abrasivos
abuso de silencios
de máscaras
de vueltos niños
ciegos de ganas
encaramándose
como brígidos cóndores
jugueteando en la brisa
Juancalavera
Apenas retumbaron sus hombros, Laura supo que había cerrado la puerta con demasiada fuerza. "Bueno, fue sin querer" se dijo, y redobló el paso. A pesar de que acostumbraba caminar por Villasana hasta San Pablo, esta vez dobló en la primera esquina. Cuando lo hacía, se imaginó, o quizás vió, a su padre asomarse en la entrada de su casa ya destinada al olvido. Se sentó en el escalón de la puerta de una casa. Sacó el espejo y encendió un cigarrillo. Se pintaba los ojos cuando se abrió la puerta. En un eléctrico instante, Laura guardó el maquillaje, el espejo, se puso de pie y le sonrió al joven barbudo que salía de la casa. Él respondió con un arqueo de cejas y un "hol.." que se diluyó tímidamente, como su mirada en el pavimento. Recién cuando él se alejó, Laura recordó que tenía un cigarro acumulando cenizas en su mano. Le dio una bocanada, sabía mal. Dejó pasar algo de tiempo y luego caminó hasta el paradero. Esperando la micro estaba el joven de barbas mirándola, o al menos eso le pareció a Laura que creyó haber alcanzado a cruzar una mirada con él, antes de que se concentrara en el horizonte desde donde aparecería la micro. Ésta no tardó mucho en aparecer. El muchacho también subió, pero a diferencia de Laura, no consiguió un asiento. Ella lo miraba e imaginaba una conversación consigo misma. "Sólo falta que él sea Max""¿Te imaginai?""Sería muy divertido... además es muy rico" "Ojalá entonces que sea él" "No creo, acuérdate que Max es rapero y este que viene acá más bien parece un mendigo" "Igual me mira... mejor leo algo". Sacó de su cartera El pan de los años mozos de Heinrich Boll. Abrió el capítulo uno y empezó a pasear los ojos por sobre las letras. Trató de concentrarse, pero le resultó imposible; su cabeza estaba puesta sólo en el esperado encuentro con Max. "¿y si a él le gusta Boll y se da cuenta que no he leído tanto como él y me encuentra tonta?" "que raro nunca haberle hablado de libros" "¿y si me encuentra muy perna?" "mejor no le voy a hablar nada de Boll". Laura guardó el libro y miró hacia afuera; ya iba en la Plaza de Armas. Su vista buscó al muchacho de barbas, pero al parecer ya se había bajado. Sacó su personal y se puso a escuchar un compilado que se había hecho la noche anterior, mientras chateaba con Max. Sonrió al pensar en lo patética que era la situación. "Nadie puede enterarse de esto" "y yo que me burlaba de la Katty". En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba en Plaza Italia. Tocó el timbre y bajó. Los nervios la consumían completamente, por lo que prefirió darse una pequeña vuelta por el parque antes de ir al Telepizza, punto de encuentro. Además aún le quedaban cinco minutos. Decidió que era buena idea ir a comprar cigarros para rellenar un poco el tiempo. No quería estar antes que él, mirando a todo el mundo que se parara ahí para ver si cumplía con la descripción de Max. Prefería que él la reconociera como Laura, la muchacha baja, de pelo castaño, con un abrigo negro y un pañuelo verde. Cruzó el Puente Pío Nono para comprar cigarros. Ahora tenía dos cajetillas y ni siquiera le gustaba tanto fumar. Prendió un cigarro, estaba realmente nerviosa. Inhaló tan fuerte que su pecho se infló y, con él, su valentía y personalidad. Ya no había vuelta atrás. Caminó rápido, mirando desde lejos el punto de encuentro. A priori, no veía a nadie que cumpliera con la descripción. Cuando estuvo afuera de la pizzería, corroboró su impresión. Miró su reloj, estaba siete minutos atrasado.
Joao Sabrosa
20080719
-Whisky.
-Mujeres.
-Sobrevivir (hasta que me aburra).
-Comida.
-Música.
-Cagar.
-Estar en paz.
Lo último me pareció una estupida utopía irrealizable, pero lo puse por si las moscas. Lo único que aporto es desperdicio. ¿Porque la vida debería tratarme mejor que eso?
infame
20080716
Polanco
20080715
Me revolqué sobre la tierra fértil, tragué mis piedras y sus dientes, invoqué el vómito y sólo llegó el silencio, y luego el ridículo. Entonces vino la obsesión por los alambres y las formas y los sonidos y las manos y la renuncia a la comunicación. Fustigué las ideas hasta expulsarlas en forma de sudor, deambulé sin dirigir la mirada, huyendo, siempre huyendo.
Entonces me encontré con el agua, con el río y el cielo que volvía a ser azul, inmenso, nítido, fresco. Cultivé, sembré, comí, crecí, luché y perdí; todo para volver a escapar sin sentido, con la misma rabia de siempre.
Polanco
20080708
por omisión
-¿Que pasa?
-Nada.
-¿como que nada? tení la media carnicería en esta wea.
- A sí, creo que ensucie un poco.
-Puta la wea, y ¿que pasó?
-Me dijo que odiaba su vida.
-¿Y?
-Y por eso se la quité.
El desgraciado pensó que le había hecho un favor. Probablemente. "Malos entendidos" me dije y me senté a ver tele con él.
infame
20080707
20080706
CIAO
infame
20080704
acaba de morir el pitiuco, fundador del piño más chorizo de cerrillos, los BVM, o Bacilón Violento Marginal. se lo pitió el bambino, de los chamullo, por comerse a la gaby de la vuelta, hermana del pokemón rodrigo. ahora los cabros me dijeron que los BVM iban a cobrar con la pendeja, que en cualquier momento le revientan el sapo a balazos. así mismo me lo contó el chupete en la mañana. me lo topé afuera de la gasco de buzeta, esperando a la tía de los pitos, pero la tía no llegó nunca, que anda fondiá dijeron, que vuelve mañana o pasao, así que caminamos por la línea hasta juanito de los porros, y ahí en ese mismo pique me contó que la milocho ta presa, por pasta, porque parece que la pillaron chupándosela a un pendejo como de doce en la plaza de los bomberos. yo lo escuchaba no más y me reía. siempre tan copuchento este volao culiao, pensaba, y seguía tirando piedritas al zanjón.
Pablo de Caño
20080703
instinto criminal
Aquella situación sobrepasaba los límites de lo grotesco. El borracho sostenía apenas una botella rota y amenazaba con tirarle unos tajos al maldito gordo grasiento que estaba sentado detrás del mostrador si es que éste no hacía lo que él le pedía. Los primeros quince segundos fueron críticos, se notó como le subía el pánico al obeso desde la raja hasta los pelos de la cabeza para luego volver a bajar y convertirse en orina. Despues de recuperar el control y la conciencia, que había perdido por culpa del miedo, el mofletudo de cachetes rojizos e inflados se percató de que el pobre diablo que tenía en frente no se podía ni su propia alma, así que sacó el rifle escondido detrás de su asiento y le puso un tiro que esparció los sesos y restos de craneo por toda la entrada de la botillería.
-¡La puta madre que te parió! Ahora voy a tener que limpiar esta cagaita.
infame
20080701
20080629
DEAD , tres imágenes
Rene Rodriguez Cruz pegándole su merecido tiro de gracia al capitán de la policía cubana García Olayón en los primeros días de la Revolución.
María Gallardo, madre de Rodrigo Orias, recibiendo la Unción de los enfermos. A Rodrigo, internado en una clínica siquiátrica, no se le permite asistir a su funeral.
Jóvenes nacistas son llevados al edificio de la Caja del Seguro Obrero luego de ser desalojados de la Casa Central de la Universidad de Chile . Posteriormente serán fusilados.Juancalavera, y qué pasa
Cambio de Cama
Polanco
20080628
ENTREVISTA CON EL PULENTO
–Hijo mío, guacho Roberto– dice, ofreciéndome su mano de gorila.
–Qué pasa, hermano– atino a contestar, estrechándosela sin dudas.
–Aquí está entero de hediondo. Debe ser tu corazón descompuesto. Deja ver si hay algo que pueda hacer por ti.
Mientras habla sus grandes orificios nasales se abren descomunalmente, como dos cráteres dispuestos a succionar todo el aire de la habitación. Da pasos azarosos hacia a un lado, luego hacia el otro, apuntando su nariz hacia el cielo, y se le deja ver una cadena de oro colgando del cuello. Me tranquiliza en parte verlo así parado, olfateando como un perro, rascándose el ombligo.
–¿Una cerveza?
–Dale po, me responde. Mira que allá arriba hay Ley Seca.
Saco un pack del refri, y a medida que las latas se vacían nuevos temas van surgiendo. Yo hablo del tribal ritualismo de los pueblos en estado de naturaleza; él de un mundo sublunar, de la conmoción extática virginal y de la posibilidad de revirginizarse. Yo cito a Lewis Carrol: “Amada, no somos más que niños grandes que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir”; él dice añorar los tiempos de Azkargorta, con quien asegura tener mucho en común. Cita cien veces de corrido a Galeano.
–“El técnico jamás cuenta el secreto de sus victorias, aunque formula admirables explicaciones de sus derrotas: «Las instrucciones eran claras, pero no fueron escuchadas» dice, cuando el equipo pierde por goleada ante un cuadrito más o menos penca. O ratifica la confianza en sí mismo, hablando en tercera persona más o menos así: «Los reveses sufridos no empañan la conquista de una claridad conceptual que el técnico ha caracterizado como una síntesis de muchos sacrificios necesarios para llegar a la eficacia»”.
Luego estalla en carcajadas, sonoras erupciones subterráneas. Yo disfruto tanto la conversación que, osadía del borracho, le pregunto a qué religión debería suscribirme, cuál es la más efectiva para seguir comunicándome con él.
–Te recomiendo el ácido, dice para mi sorpresa.
–A propósito, Dios, has leído, le pregunto, has leído a Bukowski.
–Bueeeno, lo de Carlitos fue sólo un proyecto fallido, como lo de Jesús y tantos otros, me entiendes, un experimento evolutivo de liberación y enfrentamiento entre el individuo y la especie, relación nunca satisfactoria por lo demás, y que a la larga no podía terminar en más que en… bueno, ya sabes como terminó.
De ahí en adelante la conversación se pierde entre los vapores del alcohol. Creo haber destapado un par de botellas que tenía reservadas para algún ocasión especial, para dar paso al desenfreno, al éxtasis divino.
A la mañana siguiente despierto sólo en mi cama, agotado pero satisfecho, y de inmediato pesco el teléfono para llamar al amigo Peter y contarle, que como Alcmena, he comprobado su expresión favorita, Juan 4:8: “Dios es amor”, y créeme Peter, más amor del que te puedas imaginar.
Juancalavera
20080626
infame
20080625
NOS ENGANCHAMOS A TANTOS TRENES ARRASTRADOS POR LA DESCORTECÍA
y abandono.
resulta increíble pensar que aún así hay hombres que defienden el derecho a enamorarse. otros siguen esparciendo pólvora en el aire. y qué podríamos decir, aparte de inventar fracasos ajenos con los cuales dispersarnos, antes de hundirnos del todo. no podemos culpar a los hombres por sus errores, pero si por no tratar de remediarlos. los traficantes también brindan por sus madres.
Juancalavera
El viento nos hacía carne
Por esos tiempos yo pensaba en la libertad con más frecuencia que ahora, aunque eso no quiere decir que fuese más libre que ahora- porque eso no lo sé ni lo sabré nunca- y no importa que Eugenia diga que no es así. Ella en esa época no me conocía o, mejor dicho, no creía conocerme como lo dice hacer ahora. Yo todavía no renunciaba al acto de fe que implica operar con un mundo exterior. Para mí existían los amigos, las tardes de cerveza, los malos finales en las películas y el calor de diciembre como cosas autónomas y totalmente libres. Pensaba que de alguna manera la libertad tenía que ver con que el viento y el río pudiesen ir en direcciones opuestas sin estorbarse.
Una de aquellas tardes, tan difíciles de encasillar- habrá sido un año o quizás cinco-, en que no existían patrones comunes de lo que podría ser un día u otro, estaba yo tirado en la cama de Laura mirando el techo y seguramente escuchando “Auto Pilot”- en aquella época todavía le encontraba algo de romanticismo a tener héroes privados-, cuando entró ella y enojada me dijo cosas como “Oye hueón, ¿Acaso pensai estar todo el día acostado?” “Me dai asco, te contradices todo el rato” o “Se te nota que no me quieres”, a lo que yo sólo podía mirar y tratar de soltar mi mejor chiste o, por el contrario, enfadarme y empezar con un discurso cargado de crueldad e ironía. Me gustaba defender mi derecho a sentir cada músculo y recibir tranquilo la irrigación de la sangre, pero también me gustaba responder en la lógica del utilitarismo. Por eso era posible escucharme decir frases pajeras que fluían junto con la exhalación:“Oye preciosa, la música está buena... déjame acá un rato y después te vienes a acostar conmigo”; y por el contrario, también era posible que armara un escándalo en reclamo por la alienación de nuestros supuestos salvadores, por los tontos útiles y, sobre todo, por el sabor amargo que crecía a medida que hablaba. Entonces gritaba largos discursos en los que decía cosas como “sólo olvidando se puede recordar, ya no hay grandezas de por sí; son sólo dinámicas de poder que tenemos que romper”.
Otros días me juntaba con personajes como Jarrison, Petter Flan, Danilo el dañino o Eusebio. Esos días nunca eran iguales a nada, ni siquiera entre sí. Jarrison solía encararme que en mis prédicas había algo de divino. Yo no lo creía para nada y pensaba que el divino era Eusebio. Recuerdo una tarde cuando en el metro- completamente lleno- él nos hablaba en tono de arenga, imbuyéndonos ese valor que luego, como si nada, olvidábamos con las drogas. De pronto, la gentedel vagón comenzó a guardar silencio y a escuchar a Eusebio. Yo lo miraba y me parecía un gigante, un hombre superior ante el cual todos éramos simples corderos. Creo que parafraseaba a De Rokha, a ratos, y lo hacía muy bien. “Diez veces maldigo a la piedra en que caerá tu sangre para que el viento la haga carne y, con ella, diez veces más libre al hombre” decía, mientras yo observaba como todos los pasajeros apretaban con fuerza los fierros de los que se afirmaban. A Laura no le gustaba nada este tipo de amigos. Cuando llegaba tarde y borracho a casa me decía “te estuve esperando con mis amigas”, yo entonces pensaba que había sido mejor no llegar y simplemente la besaba hasta llevármela a la cama. Allí todo era fantástico, ella después decía “Imbécil, si escribieras tan bien como me sujetas ya seríamos millonarios”. Yo la miraba, sonreía y le respondía que no lo había hecho bien, que aún quedaba mucho por sacar de adentro; “te amo” me decía, “te amo” le respondía. Tiempo después pensaría en poner en duda esas palabras, para luego arrepentirme de sentir arrepentimientos. Ahora no me arrepiento de nada. Ni siquiera de aquella noche en que Infame conducía el Palomo a toda velocidad por la Costanera de Con Cón, parando en cada playa y echando un vistazo en busca del cadáver de Juan Calavera. Al otro día nos dimos cuenta de que él estaba en la caja trasera del auto, con principios de ahogo. Lo llevamos al hospital y pronto estuvo bien y se perdió por meses.
Petter Flan me decía, por esos días, que la violencia lo superaba. Que no podía concebir ningún tipo de moralidad sin pensar en destruir su soporte físico. De esta forma vagaba por el país destruyendo señaléticas, automóviles, hombres y mujeres en nombre de la libertad. Laura decía que era peligroso y yo le respondía “tranquila, Petter tiene un corazón de oro” y él se reía y tomaba cerveza.
Una tarde llegué a casa y sorprendí a Laura con Danilo el dañino. Estaban dormidos, desnudos y borrachos. Golpeé levemente sus caras, pero ninguno de los dos dio señales de despertar. Tomé el pantalón de Danilo y saqué todo el dinero que tenía. Debió haber estado recién pagado porque tenía mucho dinero. Fui hasta la casa de Petter y me encontré con Juan Calavera en bata, bailando arriba de un sillón. Habían tres mujeres drogadas que reían y aplaudían cada paso. Yo tomé algo de STP y creo que luego me acosté con una. Al otro día, mientras vagaba por un parque, me llamó y me dijo que se llamaba Eugenia. Dijo que le gustaba el STP y me invitó a probar lo que tenía. Esa tarde sí tengo certeza de haberme acostado con ella. En ese entonces me importaban más las mujeres, por lo que me quedó grabada la sonrisa en su cara cuando Laura entró abrió repentinamente la puerta, me tomó del pelo y me gritó “¿Qué te crees hijo de puta?”, yo me la aparté de un empujón y le clavé una mirada profunda y furiosa. No dijo nada y se fue. Miré a mi lado y Eugenia seguía riendo, esto se ponía bueno, me vestí y salí tras Laura. La persecución no duró mucho: estaba afuera de la casa, fumándose un pito en la cuneta. Me senté con ella y pronto salió Eugenia diciendo “¿y tú no ibas a probar del STP?”, yo miré a Laura y ella me miró a mí. Luego ambos miramos a Eugenia y los tres estallamos en una carcajada. Creo que más tarde llegó Infame con Eusebio y también disfrutaron en grande.
Laura solía decirme que yo no pensaba las cosas antes de decirlas. Yo le respondía que tenía razón, que cuando la gente pensaba mucho, decía poco y a mi me gustaba decir mis cosas, aunque no las creyera. Ella no entendía la diferencia entre creer, pensar y decir. Para mí lo importante era tenerla a mi lado y sentirme con la fuerza para pensar, creer y decir lo que se me viniera a la boca, en cualquier lugar y a cualquier hora de aquellos días soleados.
Polanco
20080621
PASTAS CHICOS
.
somos
caleta
eneste
nocturno
elpiño
enfermo
deunbarrio
sincancha
delmunño
enpasta
nosalienamos
Juancalavera
20080619
De Aurora y Palomo



-Sube- me dice.
-¿Qué pasó? ¿Por que andai con el auto del sacoeweas?
-Sube y te cuento.
Subo. Va escuchando una música extraña. Algo de cumbia, algo de rap, algo de flamenco; no sé qué mierda es. Juan Calavera está completamente transformado. Lleva puesto un vestido de gitana, unos lentes con espejos y sus zapatillas de siempre. Apesta a alcohol. Le pregunto de nuevo qué pasó con Infame.
-Ya no me preguntís más por ese hueón, se tiró.
-¿Qué mierda pasó?- pregunto, mientras le convido una quemada. Calavera fuma mucho y le viene la tos. Entonces recuerd que la noche anterior Infame y este engendro me abandonaron afuera de mi casa por borracho, porque no les servía ya para su plan maestro- acción terrorista que, por motivos de seguridad, no explicitaré acá. De todas formas, creo que ellos estaban igual de borrachos.
Juan maneja sin sentido. Dobla en esquinas, al parecer, de manera aleatoria. Así estamos durante algunos minutos u horas, no sé.
- Este hueón la cagó y ahora tenemos que virar. Ya lo encontramos- dice Juan Calavera rato después, con una seriedad que no puede ser sino una ironía.
-¿Qué hizo ahora?- le pregunto entre risas.
- Mira hacia atrás.
Miro al espejo retrovisor y veo que se acerca a toda velocidad una moto. Sobre ella, gritando como un enajenado y jadeando de euforia, viene Infame. Trae su cara cubierta por su tradicional máscara de tela café. Esta vez, con la ropa rajada, sí que parece un espantapájaros. "Vaya", me digo, "sí que cambiaron las cosas con el clímax telúrico". En eso, veo que por la vereda va caminando Aurora. Le digo a Juan que baje la velocidad un poco.
-¿Por qué no subes?- le grito a ella. Me sonríe y se me empalma de nuevo.
-¿Por qué no bajas tú?- me responde.
Pasa Infame enmascarado a toda velocidad, gritando como un desquiciado. Pasa una patrulla detrás. Juan Calavera se ríe y me mira. Todavía suena la música extraña. Me despido de Juan y le digo que otro día me tendrá que contar cómo empezó y en qué terminó todo esto. Me bajo y él acelera en la misma dirección por donde ya se pierden Infame y la patrulla. "¡Aquenomenoqueaaaa!", se le escucha gritar al unísono con el rugir del Palomo.
Aurora me mira y me dice que no le gusta que me junte con esos tipos. Yo le digo que no se preocupe, que ahora me dedicaré sólo a ella.
-No te he pedido nada de eso. Lo de que te bajaras era sólo una respuesta, no quería decir que REALMENTE te tuvieras que bajar.
- Entiendo- le digo, mientras me siento en la cuneta y prendo un pito.
-¿No vas a hacer nada?- me pregunta indignada.
- ¿Quieres fumar?
- Erís como la callampa hueón- me dice, luego me pega una torpe patada en el muslo y se va.
Aunque no era lo que había planeado, me causa gracia. Le quiero gritar de nuevo "no me gusta que te vayas, pero me encanta verte ir", pero tengo la garganta llena de humo por lo que sólo alcanzo a gritarle "no me gusta que te vayas..." y estallo en tos. Mejor así, pienso.
Polanco
20080617
de manera académica
Luego de algunos meses sobrepoblados de alcohol barato y falta de inspiración, el Corcho ya era parte de la universidad. Había presentado su libro a cuanto fondo concursable existiera, sin buenos resultados. Un mal día, ya en desesperación, decidió recurrir al alto poder académico. Con el libro en una mano y el gollete de una botella quebrada en la otra, entró a la asquerosa oficina del asqueroso director -que además era profesor de redacción- y lo encaró:
- ¿Hasta cuándo espero que publiquen mi libro?
-Mira Corcho, cálmate. Esta no es la forma en que se hablan las cosas en una universidad.
-Cállate viejo conchatumadre, quiero saber cuándo van a publicar mi libro.
-Bueno... no se puede hablar así- dijo el director, mientras intentaba tomar el auricular de su teléfono. De inmediato el Corcho lo amenazó con el gollete, a lo que el director reaccionó con miedo.
-Está bien, está bien. Cálmate. Siéntate acá y conversaremos de tu libro. No creas que no lo he leído.
Nada más escuchar este comentario, la cara del Corcho cambió completamente. Se sentó y dejó el gollete en el piso (lo suficientemente cerca para tomarlo sin problemas).
- Cálmate ¿Quieres un café?
- No, hablemos del libro.
- Está bien. ¿Qué quieres saber?
-¿Por qué no lo han publicado?
-Mira... la facultad cuenta con pocos recursos y...
-¿Les pareció bueno?
- La verdad sólo lo leí yo y...
- No le gustó.
- Yo no lo diría así.
-¿Entonces?
- Es sólo que tu estilo maldito ya está un poco repetido.
-Mi estilo no es maldito.
-Bueno, a mí si me pareció.
-No lo es conchetumadre.
-Mira, no es lo que les enseñé a ti a tus compañeros sobre la efectividad de la redacción.
- Ya sé que no es eso.
- Pero tampoco es otra cosa que pueda suplir las viejas fórmulas.
- Ya sé que no es eso.
- Entonces ¿Qué es?
- Arte artístico.
- ...
- Poesía poética.
- No te sigo, pero dime- el director le arrebató el libro y abrió una página al azar-, por ejemplo ¿Qué quieres decir con frases como "no hay drama en esta historia, sólo la manifestación de una herida que nunca cicatriza, el detalle de un hecho inocente cotidiano como sudar o como volver"?
- Quiero decir que en esa historia no hay drama, sólo la manifestación de una herida que nunca cicatriza, el detalle de un hecho inocente cotidiano como sudar o como volver.
-¿ Y qué más?
- Qué se yo, no puedo centrar y cabecear a la vez.
- Yo no cabeceo nada con esto. Siguiendo con tu metáfora, es como si fuera un centro demasiado alto.
-No siga con mis metáforas, invente las suyas propias.
- Bueno, es como un tren que no para.
- Invente las suyas propias le dije, esa es la misma.
- No es el tema. La cosa es que nosotros nos jugamos nuestra imagen con lo que publicamos.
- ¿Y esto enloda la imagen de la universidad?
- De cierta forma, sí.
- ¿Yo enlodo la imagen de la universidad?
- No quise decir eso.
-No se excuse, viejo maricón, si me importa un pepino. Mucho lodo le falta a esta mierda.
- Si tú lo dices...
- Usted también lo dice, pero de manera académica.
- ...
- Ya me parecía que era un viejo maricón.
-...
- Viejo maricón.
-...
En ese instante, el Corcho, enceguecido por la furia, empuñó el gollete de la botella para reventarlo sobre la manchada calvicie del director, pero éste, mucho más rápido y sin que el andrajoso siquiera pudiese darse cuenta, sacó del escritorio un revólver con el que pegó un tiro en el brazo de su enemigo. El Corcho cayó al piso, aullando de dolor. El director se puso de pie con el arma en la mano y apuntó a la cara del estudiante.
- Di tus últimas palabras, hijo de puta.
El Corcho lo miró, lleno de odio y le dijo- Veís mucha tele, impotente culiao.
El director rompió en una sonora carcajada que no se detenía jamás. En eso, el Corcho que veía a su interlocutor en un ataque de risa se incorporó e intentó salir corriendo, pero un grito del director lo interrumpió.
- Detente ahí o te mato.
El Corcho se detuvo.
-¿Quieres que publique tu libro?
- Sí- respondió el maloliente.
- Bueno, ten por seguro que lo haré- dijo el director y jaló el gatillo.
Polanco



