20080730

Querido Víctor:

A pesar de que no me gusta ni la chicha ni la limoná, confieso que tomé de la primera hasta explotar los ojos en mil colores moviéndose en sentido fractal, y, luego, de la segunda hasta armar relojes Nicolet. Ninguna sació el abismo desde el que ahora te vomito.


Polanco
La areté en la postmodernidad

Después de que me echaron, logré conseguir una entrevista de trabajo en un diario piante. No quedé. Yo creo que fue por ir con un BUZO DEL BARCELONA y no pescar nada de lo que me hablaba el editor. Yo por ese entonces no podía sacarme de la cabeza las ideas cuando entraban y les daba vuelta y vuelta hasta tenerlas listas, para después darme cuenta de que no lo estaban y siempre cabía más y así pasaba el tiempo. La idea que me daba vuelta ese día tenía que ver con el deporte y el HONOR. Era simple: pensaba que los deportistas de este tiempo carecían completamente de virtud, aquella inspiración divina que llevaba a los deportistas griegos a competir bajo el monte Olimpo en busca de un IDEAL de perfección.

Partamos por casa: El Chino Ríos. El Chino Ríos es un culiao piante sin ninguna honra. No me cabe en la cabeza CÓMO un reculiao que llega al número uno del mundo del tenis puede mear a unos guardias en una disco o tirar a una pudri en silla de ruedas cerro abajo. Ninguna honra. Pa qué hablar del MAGO VALDIVIA; entero borracho y llorón- ¿Qué honra puede tener un FLAITE LLORÓN? Y así entre los chilenos suma y crece la lista: Clarence Acuña fue elegido el jugador más feo del campeonato inglés; Gary Medel se hizo caca mientras lo electrocutaban los pacos en Canadá; Iván Zamorano fue el rostro del Transantiago- cero honor-; Caszely perdió un penal en el mundial y quedó traumado; Nicolás Massú tiene una vieja que quiere puro ser famosa; el Sapito Livingstone encuentra rico a Forlán; el “Catador” Salas es un cerdik; Fernando Gonzalez pololea con una MENOR DE EDAD; Martin Vargas vende golosinas en el centro; Javier Margas puso una cadena de moteles que quebró por unos homicidios; Miguel Riffo va a la TELETÓN. Pa qué hablar de Matías Fernández que fracasó en Europa, no tiene mujer y tiene una pudrición en su cara. Mención aparte para el Pelao Acosta, Pinilla, Bonvallet, Vidal, Peineta Garcés, etc.

Yo, asustado, pensaba que el problema era nacional, pero cuando me colgué al cable me di cuenta de que en el EXTRANJERO es mucho peor. Partamos por el más evidente: Claudio Borghi que es socialista- se le nota en lo barato que se vendió- y le teme a los aviones. Pero ni los más grandes se salvan: Nadia Comaneci es comunista; Pelé era el rostro de los comerciales de VIAGRA; Cannavaro sale en un video dopándose antes de un partido, Beckham le compró un consolador de ocho mil dólares ¿A SU MUJER?; Michael Jordan y el 77% de la NBA son NEGROS; Ronaldo se metió con un travesti; Mike Tyson- sin obviar su raza- está en la cárcel; Kaká es EVANGÉLICO y se llama KAKÁ; Michael Schumacher arreglaba carreras y perdía; Rafael Nadal fue visto en una discoteque Gay con Roger Federer; Mohammed Ali tiene PARKINSON; Darío Silva perdió sus piernas en un accidente y ahora se dedica al remo; los padres de Samuel Eto`o eran esclavos y así podríamos estar toda la tarde . Ustedes podrían pensar en que los ajedrecistas Bobby Fischer y Gary Kasparov son inteligentísimos y HONORABLES, pero es porque no saben que son JUDÍOS. Para qué mencionar a Maradona que es drogadicto, enfermo, cerdik, argentino, comunista y casi se muere en VIVA EL LUNES.

Esa tarde reflexioné preocupado por el estado MORAL de nuestros tiempos. Consulté la Biblia y le escribí a mi madre (en el cielo) sin respuesta. Entonces llamé a mi amigo, el Ñaja, y él, conde sagaz de lo cuma, me dio una respuesta inmediata: el deportista que, como un viejo roble, resiste inmutable el tifón violento y superficial que precede a la tormenta final y con suprema valentía olímpica conserva cualquier HONOR, ése, señores míos, es el humilde PAOLO DI CANIO.







































Polanco GOMES

20080729

TAUTOLOGÍA


Lo que son las cosas, mi amor, mi vida, yo no estaba para nadie ese día, pero usted apareció de un momento a otro y no me dijo nada, no sé si me explico, me habló un montón, quizá exagero, pero no me dijo nada, recuerdo lo de su gato o su canario con una cinta azul, recuerdo lo de su mala suerte para elegir las frutas en el supermercado, nunca le achunta, o muy maduras o muy verdes, recuerdo también que quiso confidenciarme un par de episodios suyos, y lo hizo un poco porque se dio, el verano, el clima, el airecito, la puesta de sol, todo está en la puesta de sol y en el airecito, en el clima de verano, le dije, la botella de agua, quedarse de espaldas al suelo, temblando, esperando algo, de cara a lo inevitable, cómo llegué a este parque, una mujercita muy pequeñita, de senos muy pequeñitos, como las que imagino cuando me masturbo, de hecho me volvió a hablar de lo mismo hace unas semanas y yo le dije que ya me sabía toda la historia, que mejor mirase el futuro, es decir nuestra vida juntos, esto mismo es un decir porque me dijo mucho, sí, una sola cosa, la que yo estoy diciéndole ahora.



Papadoupoulos

20080728

HASTA CUANDO SIGUEN FREGANDO LA CACHIMBA





Nosotros estamos en la misma
pará que el elefante Nicanor.
No somos de derecha
ni de izquierda
Simplemente,
nos rompen
con todo.












me llamo "¿o no me llamo?"

El maricón Foucault decía que nombrar es un acto de poder y yo lo secundo. No hay nada que entregue más información de una persona que su nombre; la tautología es sólo una forma de no asumir el fracaso del diálogo, llamamos coincidencia y metemos la metafísica donde no tiene cabida. No existen alcances de nombres, es sólo la cruda y acaramelada realidad, palabras que se desdoblan y transforman en espejos. Dime tu nombre y te diré quién quieres ser. Los adjetivos no son más que las formas más humanas de los sustantivos. Es cosa de mirar a las las mujeres ricas, todas quieren ser ricas (por algo fingen lo contrario). Por ejemplo, yo me llamo Carlos y de inmediato se podrán imaginar que mi familia es un poco tradicionalista y de izquierda. Puros Julios, Alejandros, Manueles, Víctores y Francos. Vaya sí hay francos en mi familia. Tengo un amigo que se llama Francisco Javier, de lo que inmediatamente sabemos que su familia vive, como dice el Gitano Rodríguez, con "un miedo inconcebible a la pobreza". Conozco a otros tipos que no le temen a la escasez y, en cambio, tienen rabia, profunda rabia. Suelen llamarse Byron, Eric, Marc y nombres por el estilo. Los Renés casi siempre son raros y descartaos. Las Javieras casi siempre son ricas. Los estanilaslaos son autoritarios; las Emas moralistas; los Ignacios más bien reacios; las soledades solitarias; las paces beleidosas, y los Rodrigo... hagan lo que tienen que hacer y les digo.

Polanco

20080727

Sonrisa

Salí de la casa con un portazo. Polanco estaba escuchando Strange Days de los Doors, tratando de lidiar con la relación de amor y odio que siente hacia el engrupido de Morrison. No me interesaba en lo más mínimo ese ejercicio, asi que tomé mis cosas y me fui, enojada. Cuando llegué al terminal de buses me encontré con que el próximo Pullman salía en veinte minutos y, en cambio, un bus Condor salía de inmediato. Las ganas de ver el mar y de perderme en el puerto, como en la canción de los Fiskales, pudieron más que el deseo de comodidad. Por suerte aún quedaban asientos en la parte de adelante. "Buen viaje señorita" me dijo sonriente el auxiliar de viaje, un muchacho que se parecía a Matías Fernández, el futbolista. Me senté en la segunda fila a la izquierda, junto a la ventana y a una muchacha con un montgomery negro. Cuando el bus entró a la carretera yo me apresté a sacar de mi cartera un libro de relatos eróticos. Como siempre pasa con este tipo de libros, me obligaba a estar pendiente de las personas que me miraban mientras leía. Sin embargo, la muchacha del montgomery no parecía importarle demasiado lo que yo hiciera. Realmente tenía una cara extraña, blanca, demasiado flaca y con los ojos muy grandes. Su mirada, además, estaba perdida, desenfocada mirando al frente. Intenté recuperar la concentración en el libro pero era imposible, asi que preferí guardarlo y mirar el paisaje. En eso, la muchacha suelta un suspiro lleno de angustia, dolor y nerviosismo. Se da vuelta y me mira con unos ojos llenos de terror. "Tengo un presentimiento" me dice. Ante mi cara de extrañeza responde con el mismo tono cargado de dolor "Tenemos que cambiarnos de asiento". Me pongo demasiado nerviosa sin entender qué le pasa, tal vez es supersticiosa. "Al lado viene un señor que es pedófilo y está mirándonos", hace una pausa. Sin tiempo de aterrarme siquiera miro a la corrida derecha del bus. Hay un hombre enorme, pecoso y bizco, vestido como oficinista y con un celular en su mano, con el que nos está tomando fotos. La muchacha me mira de nuevo con cara de aterrada y logra sacar un pequeño hilo de voz. "Soy vidente". Se para y se va hacia atrás. Yo me quedo ahí, inmovilizada por el horror. intento mirar de reojo al hombre, pero no me atrevo. Al parecer está sonriendo.























Aurora

Esto es privado

entiéndelo y destrúyelo.

Polanco

Re

"Tío, con todo irrespeto y la más humilde de mis arrogancias, ¿me coopera con una monedita pal vinacho?". Me dice que no tiene y levanta las manos, disculpándose con la mirada. Yo, que no soy muy propenso a aceptar las disculpas, le dedico una mirada corrosiva. En eso llegan dos españoles con cerveza. "Pozh que zomos ezpañolez", "ni un brillo, el Colo le ganó al Real Madrid" les digo. "Poz que en Barzelona el hip hop ez una cultura que contiene el grafitti, el rap, el break dance...". Me dan cigarros y cerveza. Yo, en agradecimiento, les recomiendo ir a caminar por Matucana pa que entren en confianza al filoso toque. Se acerca una mina."Princesa, ¿me coopera con una monedita pa la micro?". Media hora más tarde, y con la borrachera ya un poco recuperada, llega Petter. "Wena weón, tenís vino". "Eso es lo bueno de esta plaza de mierda, que está llena de revolucionarios que pagan por su café y sueltan monedas para los pobres diablos" "Sí, ahora vamos al río" "ya igual". Todavía no reparan el paradero, asi que rompemos focos. Como nunca, llegan los de la seguridad ciudadana. Corremos y nos perdemos en un barrio cuico y fome. Nos sentamos en la cuneta y, de inmediato, desde una ventana de un segundo piso se asoma una vieja en bata. La miramos y se intimida, se tapa un poco con la cortina. "¿Qué te pasa vieja y la conchetumadre?" le grito. El resentimiento por lo menos es un sentimiento; yo soy resentido de todo, menos del ano.

Polanco

20080726

COMO TE EXTRAÑO MI AMOR POR QUÉ SERÁ

No podía ser la marihuana el centro de mi vida, ni el periodismo. Por esa razón empecé a meterle pastillas al copete y me volví pintor. En el primer cuadro que hice una mujer caminaba desnuda, mutilada, por una ciudad destruida por una bomba de hidrógeno. Lo llevé a un bar, lo cambié por cerveza, le metí pastillas a la cerveza, y ahí se me ocurrió matar a la Carola. De fondo sonaba Leo Dan. Entonces fui a casa y pasó lo del perro, y pinté doscientos cuadros como penitencia. Doscientos perros muriendo en delirio tembloroso. Pancho Wander, que siempre pasaba por mi casa cuando venía de la parroquia, me los compró al toque, aunque dijo que no tenían ni un brillo, pero que para algo le servirían. Con la plata que me dio viajé al norte, maté a la puta, me fui en cana y en cana escribí mi libro Gloria y Nosotros Cuándo. Ahí descubrí mi gusto por los morenos, y ofrecí mi culo a cambio de drogas varias. Me llamaban La Maraca Raquel. Y qué pasa.


Juancalavera

Puntos aparte

Llego a redacción y me encuentro con las miradas piadosas de mis compañeros de trabajo. "Está despedido" me dice el homosexual reprimido de mi jefe. "Ni un brillo voh y tu puto diario" le respondo, lo escupo y me voy. En la calle deambulo sin rumbo. ¿Y ahora qué? me pregunto, mientras me río de un escolar que le saca fotos a unos perros culeando. Tomo la micro al bar italiano. "Ustedes no tienen remedio" me dice el tío Chure cuando entro. Le estoy pidiendo una cerveza y escucho un silbido, es Juan Calavera que está sentado en una mesa. Me cago de la risa y le pregunto "¿Qué chucha estai haciendo aquí un día martes en la tarde?". "No quiero trabajar más, no tiene sentido tanto informe y archivo y mierda que nadie lee y que no sirve para nada más que para justificar de alguna forma el tipo de vida de unos conchasdesumadres" "tenís razón, a mí por la misma actitud me acaban de despedir" "estaba bueno ya po" "sí, mucho tiempo siendo una perra de estos weones" "sírvete chela mejor". Me cuenta que había dejado de tomar por unos días porque había llegado a su casa borrachísimo y, sin darse cuenta, había pisado al perro poodle que le había regalado su mina el día anterior y lo había reventado. Pedimos no sé cuántas cervezas más y nos vamos en busca de nosequé. Ya está de noche y la calle sigue llena de gente corriendo. "Hace demasiado tiempo que no consigo una mujer" me dice, "yo tampoco, ya me cansé de las mujeres... en realidad del fracaso" "ayer no sé qué mierda les hablaba a las locas, trataba de entretenerlas y parece que no lo lograba" "de aonde, estaban cagás de la risa, el problema es que eso era lo mejor que podían hacer" "sí, se dan mucho color". Entramos al supermercado a buscar algo de comida. Cuando vamos saliendo escucho un autoritario "Hey jóvenes". Corremos, pero un guardia nos cierra el paso. Nos hace devolver la botella de ron y el tarro de papas fritas que llevábamos bajo la chaqueta. Nos lleva a una pequeña oficina con un tubo fluorescente y con una radio en la que suena un partido del Colo Colo. "Elijan ¿Llamo a los pacos o quieren hacer ejercicio?". Elegimos el ejercicio, obvio. Entonces el guardia se acomoda en una silla y nos pide que hagamos treinta flexiones de brazo. "No estoy ni ahí" digo, "chúpalo" dice Juan Calavera. Cuando el guardia amaina tomar el teléfono ya estamos en el piso cumpliendo el castigo. "Ahora cincuenta abdominales" nos dice cuando terminamos. "Viejo conchetumadre" le digo. Estalla en una carcajada. Cuando nos deja ir, vamos por lo nuestro al supermercado del frente. Nos vamos a un parque que está en la orilla del río y donde se ve algo de la ciudad y la cordillera. Cuando llegamos nos encontramos con Piero rompiendo un paradero en el que aparece una imagen de Arturo Prat con el Padre Hurtado. De una patada quiebra los tubos fluorescentes y al piso cae un afiche que dice "Héroe o santo, tú eliges".

Polanco

20080723

con la suma de secretos con que jugamos a tocarnos, con tu amor piante y carnívoro anidando en mis ojos fosforescentes, júzgame, carola, cuando me allegue a tu templo, cargando mi imagen de cueros heridos y acalambradas manos.

así entramos los sucios en tu reino uno tras otro, lo inmoral como estandarte seduciendo tu fe con pulenta astucia, a medianoche las pezuñas temblando.

son tus propias cuchillas las que mi beso dispara, la saliva de tus propios muertos siempre volviendo, tan violentas como rotweiller.

entonces podrías pensar son sílabas demasiado amargas para ser sinceras.

y entonces yo podría decir que mereces la muerte y que yo no merezco el abismo que extiendes como sábana negra entre las curvas de tu cuero y mi tacto celoso, y que es preciso que me detenga para no golpearte y arrastrarte semejante a un criminal sediento, que no todos los hombres somos tan fuertes como las monjas de tu convento.



Juancalavera

20080720

LA ISLA DE LAS FLORES: estudios culturales latinoamericanos


laberintos de flujo
inabarcables
sociedades anónimas
descalabro hepático
cerebros azules
caseríos bastardos
jovencitas cochinas
cuerpos de leche
adoratrices
monjas de lo cuma
aludo al suburbio
a los pajarones
a la dictadura
voluminosa
a duros ambientes
vietnamitados
pastabaseados
toques de queda
paqueos gratuitos
en la gris lleca
madrugadas prohibidas
ingestión de productos
abrasivos
abuso de silencios
de máscaras
de vueltos niños
ciegos de ganas
encaramándose
como brígidos cóndores
jugueteando en la brisa


Juancalavera

        "¿Qué le pasa a la niña, vieja?" "ay no seas copuchento, la Laurita ya no es una niña y tiene derecho a su intimidad" "Pero si no es de copuchento, es sólo que si mi hija va a andar saliendo con alguien me gustaría enterarme" "Por supuesto, si te entiendo", "¿Qué cuchichean tanto ustedes dos?""Nada mija, usté sabe como es su papá" "¿Cómo soy yo, a ver? y usted, mijita ¿Por qué se arregla tanto?" "No, nada...tengo qué hacer".

        Apenas retumbaron sus hombros, Laura supo que había cerrado la puerta con demasiada fuerza. "Bueno, fue sin querer" se dijo, y redobló el paso. A pesar de que acostumbraba caminar por Villasana hasta San Pablo, esta vez dobló en la primera esquina. Cuando lo hacía, se imaginó, o quizás vió, a su padre asomarse en la entrada de su casa ya destinada al olvido. Se sentó en el escalón de la puerta de una casa. Sacó el espejo y encendió un cigarrillo. Se pintaba los ojos cuando se abrió la puerta. En un eléctrico instante, Laura guardó el maquillaje, el espejo, se puso de pie y le sonrió al joven barbudo que salía de la casa. Él respondió con un arqueo de cejas y un "hol.." que se diluyó tímidamente, como su mirada en el pavimento. Recién cuando él se alejó, Laura recordó que tenía un cigarro acumulando cenizas en su mano. Le dio una bocanada, sabía mal. Dejó pasar algo de tiempo y luego caminó hasta el paradero. Esperando la micro estaba el joven de barbas mirándola, o al menos eso le pareció a Laura que creyó haber alcanzado a cruzar una mirada con él, antes de que se concentrara en el horizonte desde donde aparecería la micro. Ésta no tardó mucho en aparecer. El muchacho también subió, pero a diferencia de Laura, no consiguió un asiento. Ella lo miraba e imaginaba una conversación consigo misma. "Sólo falta que él sea Max""¿Te imaginai?""Sería muy divertido... además es muy rico" "Ojalá entonces que sea él" "No creo, acuérdate que Max es rapero y este que viene acá más bien parece un mendigo" "Igual me mira... mejor leo algo". Sacó de su cartera El pan de los años mozos de Heinrich Boll. Abrió el capítulo uno y empezó a pasear los ojos por sobre las letras. Trató de concentrarse, pero le resultó imposible; su cabeza estaba puesta sólo en el esperado encuentro con Max. "¿y si a él le gusta Boll y se da cuenta que no he leído tanto como él y me encuentra tonta?" "que raro nunca haberle hablado de libros" "¿y si me encuentra muy perna?" "mejor no le voy a hablar nada de Boll". Laura guardó el libro y miró hacia afuera; ya iba en la Plaza de Armas. Su vista buscó al muchacho de barbas, pero al parecer ya se había bajado. Sacó su personal y se puso a escuchar un compilado que se había hecho la noche anterior, mientras chateaba con Max. Sonrió al pensar en lo patética que era la situación. "Nadie puede enterarse de esto" "y yo que me burlaba de la Katty". En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba en Plaza Italia. Tocó el timbre y bajó. Los nervios la consumían completamente, por lo que prefirió darse una pequeña vuelta por el parque antes de ir al Telepizza, punto de encuentro. Además aún le quedaban cinco minutos. Decidió que era buena idea ir a comprar cigarros para rellenar un poco el tiempo. No quería estar antes que él, mirando a todo el mundo que se parara ahí para ver si cumplía con la descripción de Max. Prefería que él la reconociera como Laura, la muchacha baja, de pelo castaño, con un abrigo negro y un pañuelo verde. Cruzó el Puente Pío Nono para comprar cigarros. Ahora tenía dos cajetillas y ni siquiera le gustaba tanto fumar. Prendió un cigarro, estaba realmente nerviosa. Inhaló tan fuerte que su pecho se infló y, con él, su valentía y personalidad. Ya no había vuelta atrás. Caminó rápido, mirando desde lejos el punto de encuentro. A priori, no veía a nadie que cumpliera con la descripción. Cuando estuvo afuera de la pizzería, corroboró su impresión. Miró su reloj, estaba siete minutos atrasado.

        Joao Sabrosa

        20080719

        "Hoy no tomo" es la primera mentira del día, las otras se relacionan con pensar que nada importa. Las siguientes palabras se tambalean sin estabilidad en mi cabeza: "no necesito del trago para ser feliz". Y que tal si es verdad, que pasaría si aquella reflexión resulta ser real y la puta malcriada quiere quedarse la noche. Un higado dañado por el tiempo se esta quejando. Yo insulto a la falta de lucidez mental que tengo en ciertas situaciones. Realicé un ejercicio bastante productivo, el cual consistió en resumir mi alegría a aspecto de satisfacción concretos:

        -Whisky.
        -Mujeres.
        -Sobrevivir (hasta que me aburra).
        -Comida.
        -Música.
        -Cagar.
        -Estar en paz.

        Lo último me pareció una estupida utopía irrealizable, pero lo puse por si las moscas. Lo único que aporto es desperdicio. ¿Porque la vida debería tratarme mejor que eso?

        infame

        20080716

        Abro los ojos y estoy acostado en el sofá de una casa que no es la mía y que no conozco. Un poco más allá, en el piso, dos mujeres duermen sobre la alfombra. En un rincón, Peter Flan hurguetea una cartera."¿Qué estai haciendo hueón?" le pregunto. "Vamos a desayunar mangos, viremos". Media hora después estamos comiendo mangos y tomando cerveza afuera de un supermercado. "Te he dicho que no me gusta la cerveza negra" le digo. "A mí tampoco, pero era lo único robable". Peter es un demente cansado de disimular su violencia. Yo no soy violento, pero siempre me he visto rodeado de homicidas esquizoides. Llegamos a la casa de Juan Calavera que sigue con la misma ropa que tenía la última vez que lo vimos, tres días antes. "¿Trajeron la merca?", pregunta y al recibir un no como respuesta nos cierra la puerta en la cara. Peter toma una piedra y hace mierda el ventanal de la casa. Corremos. "¿Y ahora qué?" me pregunta, como si yo tuviera respuestas para algo en esta vida. Llegamos al bar italiano y en la puerta la tía Corina nos dice "no me van a decir que vienen sobrios". Nos reímos y pedimos otra cerveza. Me acuerdo de lo de Héctor y me voy; Peter se queda en el bar. Media hora más tarde estoy escuchando a Héctor leer lo último que escribió. Sufre por una mujer a la que llama burguesa. Yo le digo que la palabra burguesa es curva, suave y exquisita. "A mujeres como ella no les puedes prometer la luna sin antes mostrarles el cohete". Entiendo su sufrimiento, porque es solamente otra forma de ver mis pasados calvarios. "Antes era el infierno, ahora es la pobreza" le digo, "hay que sangrar a diario para escapar del horror de ese mundo real en que no vivimos, ni queremos vivir". Alguien toca la puerta estrepitosamente. Voy a abrir y me encuentro con Juan Calavera, con la misma ropa, sosteniendo el cuerpo de Infame, incosciente. "Otra vez lo mismo" me dice. Aburrido de tanta mierda, tomo mi chaqueta y me voy, en busca de algo distinto.

        Polanco

        20080715

        Intenté con una antología del materialismo poético del siglo XIV, con el doble ladrido pastabasero de una mujer histérica y con la monía demaníaca de preferir el silencio de las risas al silencio de la pantalla. Nada resultó y no se bien por qué.

        Me revolqué sobre la tierra fértil, tragué mis piedras y sus dientes, invoqué el vómito y sólo llegó el silencio, y luego el ridículo. Entonces vino la obsesión por los alambres y las formas y los sonidos y las manos y la renuncia a la comunicación. Fustigué las ideas hasta expulsarlas en forma de sudor, deambulé sin dirigir la mirada, huyendo, siempre huyendo.

        Entonces me encontré con el agua, con el río y el cielo que volvía a ser azul, inmenso, nítido, fresco. Cultivé, sembré, comí, crecí, luché y perdí; todo para volver a escapar sin sentido, con la misma rabia de siempre.

        Polanco

        20080708

        por omisión

        Por que olía sangre entre en la pieza. Frente al televisor un pobre diablo sentado en un sofa fumandose un cigarro. Sobre la cama había una mujer hecha mierda a puñaladas. Un destornillador, poco sutil.

        -¿Que pasa?
        -Nada.
        -¿como que nada? tení la media carnicería en esta wea.
        - A sí, creo que ensucie un poco.
        -Puta la wea, y ¿que pasó?
        -Me dijo que odiaba su vida.
        -¿Y?
        -Y por eso se la quité.

        El desgraciado pensó que le había hecho un favor. Probablemente. "Malos entendidos" me dije y me senté a ver tele con él.

        infame

        20080707

        la sublime monotonía de los segundos
        interrumpida por un culo enorme
        semejante a una fortaleza en marcha


        Juancalavera
        y el cuico culiao me dijo que era un rotito ordinario, y yo le dije aonde la viste sapo conchetumare vo soy el mula julero rasca charcha chanta picante penca flaite punga piñufla gil reculiao ordinario

        Pablo de Caño

        20080706

        CIAO

        Miradas.Sonrisas.Sorbos.Jazz.Caricias.Besos.Ropa tirada.Sexo.Caricias.Sabanas revueltas.Almas ciegas.Dolor muerto.¿Amor?.Ochenta mil.Llamada a un taxi.Revolver.Lágrimas.Un balazo.Sangre.Dos semanas.Putrefacción.

        infame

        20080704

        acaba de morir el pitiuco, fundador del piño más chorizo de cerrillos, los BVM, o Bacilón Violento Marginal. se lo pitió el bambino, de los chamullo, por comerse a la gaby de la vuelta, hermana del pokemón rodrigo. ahora los cabros me dijeron que los BVM iban a cobrar con la pendeja, que en cualquier momento le revientan el sapo a balazos. así mismo me lo contó el chupete en la mañana. me lo topé afuera de la gasco de buzeta, esperando a la tía de los pitos, pero la tía no llegó nunca, que anda fondiá dijeron, que vuelve mañana o pasao, así que caminamos por la línea hasta juanito de los porros, y ahí en ese mismo pique me contó que la milocho ta presa, por pasta, porque parece que la pillaron chupándosela a un pendejo como de doce en la plaza de los bomberos. yo lo escuchaba no más y me reía. siempre tan copuchento este volao culiao, pensaba, y seguía tirando piedritas al zanjón.

        Pablo de Caño

        20080703

        instinto criminal

        -¡Ya gordo culiao! Todas esas botellitas de copete que cuestan más de diez lucas las metis en la bolsa.

        Aquella situación sobrepasaba los límites de lo grotesco. El borracho sostenía apenas una botella rota y amenazaba con tirarle unos tajos al maldito gordo grasiento que estaba sentado detrás del mostrador si es que éste no hacía lo que él le pedía. Los primeros quince segundos fueron críticos, se notó como le subía el pánico al obeso desde la raja hasta los pelos de la cabeza para luego volver a bajar y convertirse en orina. Despues de recuperar el control y la conciencia, que había perdido por culpa del miedo, el mofletudo de cachetes rojizos e inflados se percató de que el pobre diablo que tenía en frente no se podía ni su propia alma, así que sacó el rifle escondido detrás de su asiento y le puso un tiro que esparció los sesos y restos de craneo por toda la entrada de la botillería.

        -¡La puta madre que te parió! Ahora voy a tener que limpiar esta cagaita.

        infame

        20080701

        LO HEROICO ES
        LO BRÍGIDO

        DESPABILAR
        LO SAGRADO


        Juancalavera

        20080629

        DEAD , tres imágenes

        Rene Rodriguez Cruz pegándole su merecido tiro de gracia al capitán de la policía cubana García Olayón en los primeros días de la Revolución.






        María Gallardo, madre de Rodrigo Orias, recibiendo la Unción de los enfermos. A Rodrigo, internado en una clínica siquiátrica, no se le permite asistir a su funeral.






        Jóvenes nacistas son llevados al edificio de la Caja del Seguro Obrero luego de ser desalojados de la Casa Central de la Universidad de Chile . Posteriormente serán fusilados.







        Juancalavera, y qué pasa

        Cambio de Cama

        Marcos siempre pensó que la niñez era un mal necesario. "Con tan pocos años eres incapaz de aportar con alguna idea propia; y si lo llegas a hacer- aparte de transformarte en el chiche de todos-, siempre es producto del azar". Facundo lo escuchaba paciente y sonreía mientras negaba lentamente con la cabeza. Rita, por su parte, oía con una expresión de repugnancia. "Todos los niños son cero aporte y no entiendo porqué les gusta tanto verse reflejados en ellos o verlos reflejados en ustedes mismos. Aunque te cueste asumirlo, tienes que hacerlo. Deja de buscar respuestas sobre ti mismo en tu hijo porque no sólo no las encontrarás, sino que también le ejemplificarás de forma muy clara lo que es la inseguridad", insistía Marcos, cada vez más apasionado. Facundo no sacrificaba su sonrisa, pero se notaba que el embate lo había remecido. "Mira Marcos, huevón, yo sé que para ti nada de esto es real sin tu consentimiento y que piensas que tus ideas te son de exclusiva pertenencia y responsabilidad. No quiero detenerme en esto, aunque crea que estás muy equivocado, porque creo que ahora mismo estai hablando por hablar" y Rita celebraba las palabras de su esposo. "¿Porque no tengo hijos crees que no puedo hablar de niños?" "No huevón, no es eso, ¿Qué tomaste? Lo que yo digo, simplemente, es que entiendo tu idea, sé desde dónde la dices y recorro todo el constructo argumental. Incluso podría anticipar ciertas ideas que vienen ahora, pero, francamente, no me interesa. Tu problema es que para decir quiero algo, dices no quiero nada. Ni siquiera quiero nada, sino no quiero nada. Es fácil hablar cuando no se cree en nada. Es cómodo ser la negación perpetua y nunca estar en el centro de la palestra". Marcos se reía y sacaba un cigarro. Rita se daba cuenta de que hasta ahora sólo había jugado el papel de oyente que, a medida que uno u otro argumentaba mejor, ella lo reafirmaba o negaba con su expresión. Entonces, y sólo con la finalidad de incomodar a estos dos pedazo de sabi-ondos a caca, se paró coquetamente, puso un disco y prendió un pito. Marcos, que notó la provocación, tomó un sorbo de vino. "Es cómodo pensar que la posición del otro es más cómoda. Como decía el poeta, La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído del deseo de cambiar de cama. Este quisiera sufrir frente al calefactor y aquél supone que se curaría al lado de la ventana. Ahora estai como los idiotas que levantan la mano en la asamblea para exigir creatividad. Es más incómodo- y no lo digo como queja, porque no me importan las comodidades- aceptar que ambos caminamos por hielo quebradizo". Rita que ya había sentido el viento cálido pasearse por algún lugar de su cerebro pensaba en cuánto les gustaba a ambos escucharse hablando. No pensaba que con eso perdieran el hilo conductor y hablara estupideces, al contrario, creía que tenían la capacidad de decir y escuchar con cierta independencia a la vez. "Yo creo que esto está más firme que endeble" decía Facundo, "no le puedes pedir a alguna persona que tiene fe que reconozca su acto de fe porque es precisamente pedirle que lo ponga en cuestión. No te estoy diciendo, como tú que te llenas de parches y nunca recibes heridas, que necesitemos de verdades, te estoy diciendo que HAY verdades ". Marcos se rió, burlescamente, "Que buen tema, sobre todo esta versión" le dijo a Rita que, desbonte de coquetería, había puesto un antiguo disco de Facundo. "Lástima que no pueda detenerme a disfrutarlo por la urgencia de respuesta que necesita tu marido". "Yo no necesito nada" respondió Facundo que movía la cabeza y llevaba el ritmo con los dedos sobre el vaso."Bueno, entonces admito que lo digo por puro joder yo. Te escucho hablar y escucho al anciano con pataletas que llevas adentro. Eso de recuperar verdades me lo esperaba del obispo, pero no de ti", "el obispo está loco, yo soy divino y no se da cuenta, ustedes tampoco". "No me metas a mi en esto" dijo Rita. "Te estás escapando" dijo Marcos. "Tú te estás escapando" dijo Facundo, "yo soy divino y no lo quieres ver". Rita se reía y se había sacado la polera. Marcos miraba a Facundo como pidiendo autorización para mirar a su esposa. Facundo no se daba cuenta de nada de esto, estaba realmente poseído por la idea de su divinidad. Rita se servía un poco de cognac. "Bueno profeta, creo que hiciste un estudio de mercado equivocado, acá no encontrarás fieles a tu causa", "todos son fieles a mi causa" gritó Facundo y se puso de pie. Rita también se puso de pie, era fiel a su causa. "No puedo creer lo que estoy haciendo" decía Marcos mientras se ponía de pie. En eso, Facundo corrió hacia la puerta, la abrió, salió y cerró con violencia. Marcos miró a Rita, "sabía que esto iba a pasar" se lamentó, inseguro. "¿Que iba a pasar qué?" preguntó Rita mientras se acercaba suavemente.


        Polanco

        20080628

        ENTREVISTA CON EL PULENTO

        Asolado, o más sólo que de costumbre, descansa un niño, rodeado de frescos desechos humanos. Se abren en su caso infinitas posibilidades de muerte, fuera del alcance de cualquier cámara de vigilancia. Ciudad poblada de indiferencia, Santiago decadente, ojos de acero. / Con este sentimiento invoco a El Hombre con insolencia desmedida, palabras que no vale la pena reproducir. ¿Me llamabas, zángano?, escucho en cuestión de segundos, voz estridente que viene de lugar ninguno, como si fuera mi cuerpo propio el que hablara. ¡Qué chucha!, respondo yo, pegando un salto en mi asiento, sollozando el mismo terror milenario que azotó a los prehistóricos noche tras noche a la intemperie. Entonces hace su aparición, gigante y chorizo negro poblacional, como si nada, y sonriendo entra en mi pieza. No sé por qué verlo me da pena.
        –Hijo mío, guacho Roberto– dice, ofreciéndome su mano de gorila.
        –Qué pasa, hermano– atino a contestar, estrechándosela sin dudas.
        –Aquí está entero de hediondo. Debe ser tu corazón descompuesto. Deja ver si hay algo que pueda hacer por ti.
        Mientras habla sus grandes orificios nasales se abren descomunalmente, como dos cráteres dispuestos a succionar todo el aire de la habitación. Da pasos azarosos hacia a un lado, luego hacia el otro, apuntando su nariz hacia el cielo, y se le deja ver una cadena de oro colgando del cuello. Me tranquiliza en parte verlo así parado, olfateando como un perro, rascándose el ombligo.
        –¿Una cerveza?
        –Dale po, me responde. Mira que allá arriba hay Ley Seca.
        Saco un pack del refri, y a medida que las latas se vacían nuevos temas van surgiendo. Yo hablo del tribal ritualismo de los pueblos en estado de naturaleza; él de un mundo sublunar, de la conmoción extática virginal y de la posibilidad de revirginizarse. Yo cito a Lewis Carrol: “Amada, no somos más que niños grandes que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir”; él dice añorar los tiempos de Azkargorta, con quien asegura tener mucho en común. Cita cien veces de corrido a Galeano.
        –“El técnico jamás cuenta el secreto de sus victorias, aunque formula admirables explicaciones de sus derrotas: «Las instrucciones eran claras, pero no fueron escuchadas» dice, cuando el equipo pierde por goleada ante un cuadrito más o menos penca. O ratifica la confianza en sí mismo, hablando en tercera persona más o menos así: «Los reveses sufridos no empañan la conquista de una claridad conceptual que el técnico ha caracterizado como una síntesis de muchos sacrificios necesarios para llegar a la eficacia»”.
        Luego estalla en carcajadas, sonoras erupciones subterráneas. Yo disfruto tanto la conversación que, osadía del borracho, le pregunto a qué religión debería suscribirme, cuál es la más efectiva para seguir comunicándome con él.
        –Te recomiendo el ácido, dice para mi sorpresa.
        –A propósito, Dios, has leído, le pregunto, has leído a Bukowski.
        –Bueeeno, lo de Carlitos fue sólo un proyecto fallido, como lo de Jesús y tantos otros, me entiendes, un experimento evolutivo de liberación y enfrentamiento entre el individuo y la especie, relación nunca satisfactoria por lo demás, y que a la larga no podía terminar en más que en… bueno, ya sabes como terminó.
        De ahí en adelante la conversación se pierde entre los vapores del alcohol. Creo haber destapado un par de botellas que tenía reservadas para algún ocasión especial, para dar paso al desenfreno, al éxtasis divino.
        A la mañana siguiente despierto sólo en mi cama, agotado pero satisfecho, y de inmediato pesco el teléfono para llamar al amigo Peter y contarle, que como Alcmena, he comprobado su expresión favorita, Juan 4:8: “Dios es amor”, y créeme Peter, más amor del que te puedas imaginar.


        Juancalavera

        20080626

        Inmundo callejon lleno de ratas y basura por todas partes. "¿Que estoy haciendo aqui?" ni la más puta idea, quizas buscando algo más repugnante que mis pensamientos en el silencio de la ciudad. Veo que algo se mueve bajo un monton de cartones al lado de un tarro lleno de mierda. De ahi mismo provienen gemidos delirantes parecidos al de una bestia siendo deborada por hormigas, gusanos y alguna que otra cucaracha hambrienta. Le doy un par de golpes al bulto para ver si el animal reacciona o sale de su agujero, pero nada. Solo gemidos y más gemidos. Desesperado por ese ruido agonizante y enfermizo levanto los cartones y...¡MIERDA!...Sí, pura mierda, una encima de la otra, capas y capas de mierda. Una imagen que puede gatillarte la esquizofrenia, y asi fue. Me bajo el cierre del pantalon y empiezo a mear el cerro de putrefaccion enfrente mío, como si quisiera darle vida a esos gemidos para que dejaran de ser gritos sin sentido, para que se articulasen dentro de lo coherente. Creo que lo estaba meando para que hablara conmigo, para contarle que nosotros tambien nos consumimos con el tiempo y terminamos siendo una masa en descomposicion. Queria decirle que, a pesar de que es un cumulo de excremento, le tengo cierto cariño, respeto incluso, que si algun dia decidia postularse para presidente que contara con mi voto. Pero nada. Ni una sola palabra. Hasta una pila de porqueria me niega la amistad. Entonces, aburrido de la inercia, le prendo fuego al monticulo. Mis carcajadas hilarantes reemplazan por momentos sus chillidos moribundos, por momentos su incineracion me produjo felicidad.

        infame

        20080625

        NOS ENGANCHAMOS A TANTOS TRENES ARRASTRADOS POR LA DESCORTECÍA

        …por eso me emborracho
        y abandono.


        no son nuevas mis omisiones, mis recursos, toda esta palabrería. soy conducido por una antigua voz humana, distante y olvidada, en estos tiempos tan cómodos. cuestiones como la muerte o la nitidez de la verdad tratan de inculparme, causando preocupaciones que me alejan de la fantasía. de ahí tanto rollo amargo e ingrato, mal carácter, violencia para con los amigos. ahora voy en micro por departamental, y las otras personas que viajan conmigo conversan entre ellas o leen el diario, seguras de que llegarán a sus casas y que ahí todo seguirá como siempre, la mujer esquiva como el alimento, la alta cuota de tolerancia exigida por tributo a cambio del espejismo de la seguridad. toda esta rutina es la que enferma, esta huella que repasamos una y otra vez como fantasmas, con la rabia acumulada de los injustamente condenados.

        resulta increíble pensar que aún así hay hombres que defienden el derecho a enamorarse. otros siguen esparciendo pólvora en el aire. y qué podríamos decir, aparte de inventar fracasos ajenos con los cuales dispersarnos, antes de hundirnos del todo. no podemos culpar a los hombres por sus errores, pero si por no tratar de remediarlos. los traficantes también brindan por sus madres.











        Juancalavera

        El viento nos hacía carne

        Por esos tiempos yo pensaba en la libertad con más frecuencia que ahora, aunque eso no quiere decir que fuese más libre que ahora- porque eso no lo sé ni lo sabré nunca- y no importa que Eugenia diga que no es así. Ella en esa época no me conocía o, mejor dicho, no creía conocerme como lo dice hacer ahora. Yo todavía no renunciaba al acto de fe que implica operar con un mundo exterior. Para mí existían los amigos, las tardes de cerveza, los malos finales en las películas y el calor de diciembre como cosas autónomas y totalmente libres. Pensaba que de alguna manera la libertad tenía que ver con que el viento y el río pudiesen ir en direcciones opuestas sin estorbarse.

        Una de aquellas tardes, tan difíciles de encasillar- habrá sido un año o quizás cinco-, en que no existían patrones comunes de lo que podría ser un día u otro, estaba yo tirado en la cama de Laura mirando el techo y seguramente escuchando “Auto Pilot”- en aquella época todavía le encontraba algo de romanticismo a tener héroes privados-, cuando entró ella y enojada me dijo cosas como “Oye hueón, ¿Acaso pensai estar todo el día acostado?” “Me dai asco, te contradices todo el rato” o “Se te nota que no me quieres”, a lo que yo sólo podía mirar y tratar de soltar mi mejor chiste o, por el contrario, enfadarme y empezar con un discurso cargado de crueldad e ironía. Me gustaba defender mi derecho a sentir cada músculo y recibir tranquilo la irrigación de la sangre, pero también me gustaba responder en la lógica del utilitarismo. Por eso era posible escucharme decir frases pajeras que fluían junto con la exhalación:“Oye preciosa, la música está buena... déjame acá un rato y después te vienes a acostar conmigo”; y por el contrario, también era posible que armara un escándalo en reclamo por la alienación de nuestros supuestos salvadores, por los tontos útiles y, sobre todo, por el sabor amargo que crecía a medida que hablaba. Entonces gritaba largos discursos en los que decía cosas como “sólo olvidando se puede recordar, ya no hay grandezas de por sí; son sólo dinámicas de poder que tenemos que romper”.

        Otros días me juntaba con personajes como Jarrison, Petter Flan, Danilo el dañino o Eusebio. Esos días nunca eran iguales a nada, ni siquiera entre sí. Jarrison solía encararme que en mis prédicas había algo de divino. Yo no lo creía para nada y pensaba que el divino era Eusebio. Recuerdo una tarde cuando en el metro- completamente lleno- él nos hablaba en tono de arenga, imbuyéndonos ese valor que luego, como si nada, olvidábamos con las drogas. De pronto, la gentedel vagón comenzó a guardar silencio y a escuchar a Eusebio. Yo lo miraba y me parecía un gigante, un hombre superior ante el cual todos éramos simples corderos. Creo que parafraseaba a De Rokha, a ratos, y lo hacía muy bien. “Diez veces maldigo a la piedra en que caerá tu sangre para que el viento la haga carne y, con ella, diez veces más libre al hombre” decía, mientras yo observaba como todos los pasajeros apretaban con fuerza los fierros de los que se afirmaban. A Laura no le gustaba nada este tipo de amigos. Cuando llegaba tarde y borracho a casa me decía “te estuve esperando con mis amigas”, yo entonces pensaba que había sido mejor no llegar y simplemente la besaba hasta llevármela a la cama. Allí todo era fantástico, ella después decía “Imbécil, si escribieras tan bien como me sujetas ya seríamos millonarios”. Yo la miraba, sonreía y le respondía que no lo había hecho bien, que aún quedaba mucho por sacar de adentro; “te amo” me decía, “te amo” le respondía. Tiempo después pensaría en poner en duda esas palabras, para luego arrepentirme de sentir arrepentimientos. Ahora no me arrepiento de nada. Ni siquiera de aquella noche en que Infame conducía el Palomo a toda velocidad por la Costanera de Con Cón, parando en cada playa y echando un vistazo en busca del cadáver de Juan Calavera. Al otro día nos dimos cuenta de que él estaba en la caja trasera del auto, con principios de ahogo. Lo llevamos al hospital y pronto estuvo bien y se perdió por meses.

        Petter Flan me decía, por esos días, que la violencia lo superaba. Que no podía concebir ningún tipo de moralidad sin pensar en destruir su soporte físico. De esta forma vagaba por el país destruyendo señaléticas, automóviles, hombres y mujeres en nombre de la libertad. Laura decía que era peligroso y yo le respondía “tranquila, Petter tiene un corazón de oro” y él se reía y tomaba cerveza.

        Una tarde llegué a casa y sorprendí a Laura con Danilo el dañino. Estaban dormidos, desnudos y borrachos. Golpeé levemente sus caras, pero ninguno de los dos dio señales de despertar. Tomé el pantalón de Danilo y saqué todo el dinero que tenía. Debió haber estado recién pagado porque tenía mucho dinero. Fui hasta la casa de Petter y me encontré con Juan Calavera en bata, bailando arriba de un sillón. Habían tres mujeres drogadas que reían y aplaudían cada paso. Yo tomé algo de STP y creo que luego me acosté con una. Al otro día, mientras vagaba por un parque, me llamó y me dijo que se llamaba Eugenia. Dijo que le gustaba el STP y me invitó a probar lo que tenía. Esa tarde sí tengo certeza de haberme acostado con ella. En ese entonces me importaban más las mujeres, por lo que me quedó grabada la sonrisa en su cara cuando Laura entró abrió repentinamente la puerta, me tomó del pelo y me gritó “¿Qué te crees hijo de puta?”, yo me la aparté de un empujón y le clavé una mirada profunda y furiosa. No dijo nada y se fue. Miré a mi lado y Eugenia seguía riendo, esto se ponía bueno, me vestí y salí tras Laura. La persecución no duró mucho: estaba afuera de la casa, fumándose un pito en la cuneta. Me senté con ella y pronto salió Eugenia diciendo “¿y tú no ibas a probar del STP?”, yo miré a Laura y ella me miró a mí. Luego ambos miramos a Eugenia y los tres estallamos en una carcajada. Creo que más tarde llegó Infame con Eusebio y también disfrutaron en grande.

        Laura solía decirme que yo no pensaba las cosas antes de decirlas. Yo le respondía que tenía razón, que cuando la gente pensaba mucho, decía poco y a mi me gustaba decir mis cosas, aunque no las creyera. Ella no entendía la diferencia entre creer, pensar y decir. Para mí lo importante era tenerla a mi lado y sentirme con la fuerza para pensar, creer y decir lo que se me viniera a la boca, en cualquier lugar y a cualquier hora de aquellos días soleados.



        Polanco

        20080621

        PASTAS CHICOS

        .
        .
        somos
        caleta
        eneste
        nocturno

        elpiño
        enfermo
        deunbarrio
        sincancha

        delmunño
        enpasta
        nosalienamos


        Juancalavera

        20080619

        De Aurora y Palomo

        La mañana siguiente al clímax telúrico despierto y nada ha cambiado, por lo menos en apariencia. Prendo un pito para corroborar que todo sigue igual. Así es. Me visto, salgo a la calle y me encuentro con Aurora. Ella sí que cambió; sus curvas están más pronunciadas y algo en su cara parece más simpático que de costumbre. Se me empalma. La invito a unos tragos. Rechaza mi oferta y dice que tiene que hacer no se qué, que nos vemos en un rato. Me despido. Mientras se va, funo el tato y le grito "no me gusta que te vayas, pero me encanta verte ir". Ella, sin dejar de caminar, gira su cabeza y me regala una sonrisa. Es como en los comerciales de champú. Me siento en la cuneta y prendo un pito. En eso se detiene un Chevette destartalado y ruidoso. Es el Palomo, el auto de Infame, famoso por negarse a partir cuando la música no está al máximo volumen. Recuerdo que un día le pusimos unas canciones de Quelentaro y el motor se averió. Hay que serle fiel y darle sólo música pastabasera. Veo como el oscuro cristal baja y se asoma Juan Calavera.

        -Sube- me dice.
        -¿Qué pasó? ¿Por que andai con el auto del sacoeweas?
        -Sube y te cuento.
        Subo. Va escuchando una música extraña. Algo de cumbia, algo de rap, algo de flamenco; no sé qué mierda es. Juan Calavera está completamente transformado. Lleva puesto un vestido de gitana, unos lentes con espejos y sus zapatillas de siempre. Apesta a alcohol. Le pregunto de nuevo qué pasó con Infame.
        -Ya no me preguntís más por ese hueón, se tiró.
        -¿Qué mierda pasó?- pregunto, mientras le convido una quemada. Calavera fuma mucho y le viene la tos. Entonces recuerd que la noche anterior Infame y este engendro me abandonaron afuera de mi casa por borracho, porque no les servía ya para su plan maestro- acción terrorista que, por motivos de seguridad, no explicitaré acá. De todas formas, creo que ellos estaban igual de borrachos.
        Juan maneja sin sentido. Dobla en esquinas, al parecer, de manera aleatoria. Así estamos durante algunos minutos u horas, no sé.
        - Este hueón la cagó y ahora tenemos que virar. Ya lo encontramos- dice Juan Calavera rato después, con una seriedad que no puede ser sino una ironía.
        -¿Qué hizo ahora?- le pregunto entre risas.
        - Mira hacia atrás.
        Miro al espejo retrovisor y veo que se acerca a toda velocidad una moto. Sobre ella, gritando como un enajenado y jadeando de euforia, viene Infame. Trae su cara cubierta por su tradicional máscara de tela café. Esta vez, con la ropa rajada, sí que parece un espantapájaros. "Vaya", me digo, "sí que cambiaron las cosas con el clímax telúrico". En eso, veo que por la vereda va caminando Aurora. Le digo a Juan que baje la velocidad un poco.
        -¿Por qué no subes?- le grito a ella. Me sonríe y se me empalma de nuevo.
        -¿Por qué no bajas tú?- me responde.
        Pasa Infame enmascarado a toda velocidad, gritando como un desquiciado. Pasa una patrulla detrás. Juan Calavera se ríe y me mira. Todavía suena la música extraña. Me despido de Juan y le digo que otro día me tendrá que contar cómo empezó y en qué terminó todo esto. Me bajo y él acelera en la misma dirección por donde ya se pierden Infame y la patrulla. "¡Aquenomenoqueaaaa!", se le escucha gritar al unísono con el rugir del Palomo.
        Aurora me mira y me dice que no le gusta que me junte con esos tipos. Yo le digo que no se preocupe, que ahora me dedicaré sólo a ella.
        -No te he pedido nada de eso. Lo de que te bajaras era sólo una respuesta, no quería decir que REALMENTE te tuvieras que bajar.
        - Entiendo- le digo, mientras me siento en la cuneta y prendo un pito.
        -¿No vas a hacer nada?- me pregunta indignada.
        - ¿Quieres fumar?
        - Erís como la callampa hueón- me dice, luego me pega una torpe patada en el muslo y se va.
        Aunque no era lo que había planeado, me causa gracia. Le quiero gritar de nuevo "no me gusta que te vayas, pero me encanta verte ir", pero tengo la garganta llena de humo por lo que sólo alcanzo a gritarle "no me gusta que te vayas..." y estallo en tos. Mejor así, pienso.


        Polanco

        20080617

        de manera académica

        El Corcho era un pordiosero que llevaba mucho tiempo buscando la forma de publicar un libro. Para ello había entrado a la universidad; en busca de jóvenes lo suficientemente estúpidos para creer o simular que detrás de toda la palabrería sin sentido que escribía, había cierto sentido poético o, incluso, metafísico. Lo del Corcho no era muy logrado, pero sí novedoso. Él la llamaba poesía poética o arte artístico. Seguramente no satisfacería ni a los críticos literarios, ni a las amas de casa ávidas de leer las aventuras que la escoba les niega. Al Corcho le importaba un rábano eso. Sus más cercanos aseguraban que el libro era sólo una pieza de la obra que completaría luego con otras formas de manifestación.
        Luego de algunos meses sobrepoblados de alcohol barato y falta de inspiración, el Corcho ya era parte de la universidad. Había presentado su libro a cuanto fondo concursable existiera, sin buenos resultados. Un mal día, ya en desesperación, decidió recurrir al alto poder académico. Con el libro en una mano y el gollete de una botella quebrada en la otra, entró a la asquerosa oficina del asqueroso director -que además era profesor de redacción- y lo encaró:
        - ¿Hasta cuándo espero que publiquen mi libro?
        -Mira Corcho, cálmate. Esta no es la forma en que se hablan las cosas en una universidad.
        -Cállate viejo conchatumadre, quiero saber cuándo van a publicar mi libro.
        -Bueno... no se puede hablar así- dijo el director, mientras intentaba tomar el auricular de su teléfono. De inmediato el Corcho lo amenazó con el gollete, a lo que el director reaccionó con miedo.
        -Está bien, está bien. Cálmate. Siéntate acá y conversaremos de tu libro. No creas que no lo he leído.
        Nada más escuchar este comentario, la cara del Corcho cambió completamente. Se sentó y dejó el gollete en el piso (lo suficientemente cerca para tomarlo sin problemas).
        - Cálmate ¿Quieres un café?
        - No, hablemos del libro.
        - Está bien. ¿Qué quieres saber?
        -¿Por qué no lo han publicado?
        -Mira... la facultad cuenta con pocos recursos y...
        -¿Les pareció bueno?
        - La verdad sólo lo leí yo y...
        - No le gustó.
        - Yo no lo diría así.
        -¿Entonces?
        - Es sólo que tu estilo maldito ya está un poco repetido.
        -Mi estilo no es maldito.
        -Bueno, a mí si me pareció.
        -No lo es conchetumadre.
        -Mira, no es lo que les enseñé a ti a tus compañeros sobre la efectividad de la redacción.
        - Ya sé que no es eso.
        - Pero tampoco es otra cosa que pueda suplir las viejas fórmulas.
        - Ya sé que no es eso.
        - Entonces ¿Qué es?
        - Arte artístico.
        - ...
        - Poesía poética.
        - No te sigo, pero dime- el director le arrebató el libro y abrió una página al azar-, por ejemplo ¿Qué quieres decir con frases como "no hay drama en esta historia, sólo la manifestación de una herida que nunca cicatriza, el detalle de un hecho inocente cotidiano como sudar o como volver"?
        - Quiero decir que en esa historia no hay drama,
        sólo la manifestación de una herida que nunca cicatriza, el detalle de un hecho inocente cotidiano como sudar o como volver.
        -¿ Y qué más?
        - Qué se yo, no puedo centrar y cabecear a la vez.
        - Yo no cabeceo nada con esto. Siguiendo con tu metáfora, es como si fuera un centro demasiado alto.
        -No siga con mis metáforas, invente las suyas propias.
        - Bueno, es como un tren que no para.
        - Invente las suyas propias le dije, esa es la misma.
        - No es el tema. La cosa es que nosotros nos jugamos nuestra imagen con lo que publicamos.
        - ¿Y esto enloda la imagen de la universidad?
        - De cierta forma, sí.
        - ¿Yo enlodo la imagen de la universidad?
        - No quise decir eso.
        -No se excuse, viejo maricón, si me importa un pepino. Mucho lodo le falta a esta mierda.
        - Si tú lo dices...
        - Usted también lo dice, pero de manera académica.
        - ...
        - Ya me parecía que era un viejo maricón.
        -...
        - Viejo maricón.
        -...

        En ese instante, el Corcho, enceguecido por la furia, empuñó el gollete de la botella para reventarlo sobre la manchada calvicie del director, pero éste, mucho más rápido y sin que el andrajoso siquiera pudiese darse cuenta, sacó del escritorio un revólver con el que pegó un tiro en el brazo de su enemigo. El Corcho cayó al piso, aullando de dolor. El director se puso de pie con el arma en la mano y apuntó a la cara del estudiante.
        - Di tus últimas palabras, hijo de puta.
        El Corcho lo miró, lleno de odio y le dijo- Veís mucha tele, impotente culiao.
        El director rompió en una sonora carcajada que no se detenía jamás. En eso, el Corcho que veía a su interlocutor en un ataque de risa se incorporó e intentó salir corriendo, pero un grito del director lo interrumpió.
        - Detente ahí o te mato.
        El Corcho se detuvo.
        -¿Quieres que publique tu libro?
        - Sí- respondió el maloliente.
        - Bueno, ten por seguro que lo haré- dijo el director y jaló el gatillo.


        Polanco


        20080615

        Cuento Incompleto II

        Por estos días sólo hay buenas personas y malas noticias. Un hombre que cantaba folclor latinoamericano tocando la guitarra y de repente trabajando en instituciones o centros o programas de rehabilitación y reinserción social, como de cincuenta y desesperado, llama a su familia desde Iquique a Santiago a las cuatro de la mañana. También un día lució un yatagán trastornado frente a los amigos, es cierto. Patéticas canciones indigenistas de mercado se escuchan de fondo o tal vez es la misma canción que se repite mil veces. Obviamente es una escena preparada que pone en evidencia al mal poeta que lleva dentro. No le extrañaría a este hombre que fuera él mismo quien contestara a su llamada o que nadie la contestara, pero su sobrino lo escucha y parece oler la desgracia, y se le viene a la mente la palabra ironía. Prefiere apagar la tele. Del otro lado de la puerta alguien pregunta. MAMI, nada bueno se augura.

        Violenta poesía de despedida en que se recuerda el asalto a un banco y las fiestas más hijas de puta del barrio de las que nadie recuerda nada, alucinaciones maravillosas suponte marihuana por sacos y las putas rondando a los hermanos, las putas en el techo hablando a toda voz entre gatos adictos al ron, putas de turbante, putas y las más perfectas soluciones posibles a lo que no se resuelve ni en las más prósperas horas de reflexión y escritura.


        Juancalavera

        Cuento Incompleto I

        Si desaparece el primo Emilio pensamos al toque que volvió a la pandilla.

        Nadie en la casa quiere recorrer de nuevo la posta ni hablar con los pacos, y el primo no contesta el teléfono.

        La tía dice que nos acostemos no más, que cualquier cosa ella nos llama, pero ya está por amanecer así que esperamos en la cocina, y con mi hermano le damos jugo al perro.

        Mi mamá es la única que no pesca. Dice que lo prefiere preso o muerto, que no está bien tener a una persona así en la familia.



        Juancalavera
        Buscando un avión perdido andan los pacos, cerca de nuestra ciudad natal. Sobre este avión parece que también iba un paco. Antes fue noticia el volcán ya mencionado, y hubo unas inundaciones terribles cuando se acababa de dictar una alerta por la sequía. De años atrás se recuerdan los supuestos suicidios de una decena de jóvenes, que los pacos y el gobierno han ligado al narcotráfico. Más adelante retomaré este caso.

        Infame tiene una extraña habilidad para encontrar puntos malditos sobre el mapa. Le pediré que me ayude a planificar mis próximas vacaciones, a ver si al fin sucede algo interesante en mi vida.

        Tiene razón mi mamá. En mi demencia hoy me prefiero en medio de una catástrofe…



        Juancalavera
        Por que se comen a los muertos ¡mierda! Zabulus me espera con una sonrisa en la cara.

        -¡Infame! ¡amigo! Te llegó la hora y con ella lo que siempres has deseado.

        Putas borrachas, whisky y bolsas de hielo que se derriten con las llamas. Un pencazo directo al nocrea.

        -¡Hijo de perra! ¿qué he hecho yo para merecer esto?

        Un paipe amistoso me despavila. Miro hacia atrás, veo a Polanco y Juancalavera. Aquella respuesta fue satisfactoria.

        -¡Sólo dijimos la verdad!

        infame

        SAN BERNALES

        20080614

        India, tienes verdadera clase

        tu
        materia
        tus
        volúmenes
        tus
        curvas
        desaprovechadas
        tantos
        segundos
        se
        me
        hacen
        insoportables

        desde
        dentro
        del
        golpe
        se
        oye
        tu
        boca
        tratando
        de
        explicarse



        Juancalavera









        Quiebre

        En una vieja casa en que no vive nadie, a dos cuadras de Avenida Matta, dos singulares personajes evalúan el futuro de la humanidad. Se trata del eterno caminante de las sombras, Satanás, ferviente defensor del conservadurismo negativo y su todopoderoso alter ego, un enigmático ente de quien la literatura ha llegado a sospechar durante siglos, sin llegar a su paradero. Este último personaje- o lo que sea- representa la contradicción misma de todo lo conocido y algunos eruditos coinciden en sindicarlo como el verdadero motor de la historia.

        Durante largos minutos Satanás fuma cigarrillos y escucha en silencio a su interlocutor. Luego, el supremo mefistófeles expone, algo dubitativo, su análisis.

        -El estado de la biotecnología aplicada y llos medios de comunicación nos abre una oportunidad histórica; no podemos desaprovechar este desorden en las cartas, es urgente recuperar los niveles de esclavitud de antaño. Podríamos hacer cosas muy interesantes.

        Nada más escuchar estas palabras el ente desaparece (en rigor nunca apareció) indignado. Satán, decepcionado y furioso golpea la pared. Luego de unos minutos, la misteriosa presencia (en rigor no está presente) deja caer su pesado juicio.

        -Te di una oportunidad y la desaprovechaste. Siempre tu sujeción al tiempo y al espacio te ha pasado la cuenta. Pero esta vez tú y tus sucios humanos han caído demasiado bajo. Tú sabes que eso no pasará en tu dimensión; ya vi tu futuro y la verdad es que ya no me sirves.

        Polanco

        20080612

        QUE ARDAN EN SU MISERIA LOS GOBERNANTES TODOS

        EL INFIERNO ESTÁ RESERVADO PARA ELLOS Y PARA NOSOTROS

        LOS QUEMAREMOS INFINITAS VECES CON AYUDA DEL AMIGO MONJUS



        Juancalavera

        20080611

        MUJER VOCA DE BAMPIRO

        Se muerde las muñecas
        y derrocha el alimento.
        Mujer voca de bampiro
        tu discurso es políticamente coherente.


        Juancalavera

        20080608

        la eterna noche de las hachas

        cuando todas las puertas estén quemadas

        cuando dios haya convertido el agua en vino

        cuando las alcantarillas se tapen de coágulos

        cuando los basurales no encuentren perros

        cuando la lluvia sólo nos pueda secar

        cuando todo recuerdo sea mitología

        cuando los muertos ya no quieran regresar

        cuando de las cenizas sólo renazca el viento

        cuando degollemos al recién nacido salvador

        y sea abolida toda forma de abolición,


        entonces

        como siempre

        defenderemos nuestro derecho al suicidio.


        Polanco

        IRA
        FUROR
        BREVIS
        EST













        Juancalavera

        20080605


        sin complicaciones
        me sumerjo en la noche de las minas esas que no valen la pena
        las mataría a todas


        sufro
        y me contengo





        Juancalavera

        20080530

        Cristo no es un héroe

        Sociedad cobarde
        que llora la muerte de sus asesinos
        ¿Tanto miedo le tenemos a la muerte?
        ¿Nos duele el dolor ajeno sólo cuando está institucionalizado?
        A Lemun, Catrileo y Cisternas
        ¿Los pacos les rindieron homenaje?
        Pero nosotros somos mejores que ellos
        dirá el mamón
        Y claro
        claro que sí,
        pero no por compadecernos hasta de las hormigas
        - que ahora mismo torturo-
        sino porque nuestro actuar está legitimado
        por la sonrisa de todos
        que aunque también sea mentira
        es un sentimiento
        no una orden
        una verdad con la que vamos a morir
        y nuestros hermanos seguirán defendiéndola
        con nuestra triste alegría.

        Polanco

        20080522

        ...

        Que me lo chupe a dos manos, sí, el imbecil que se cree desgraciado. He probado el desencanto y la tristeza, y saben a carne podrida, a letrina de estación de servicio en un desierto tejano. Me he sentido miserable, lleno de lacra, tanto que ya tengo preparadas incontables formas de morir con una aguja. Las putas no son las que vei paradas en una esquina guarra y poco diafana a las tantas de la mañana, sino las que te hunden en ese estanque séptico que llaman "amor". Los maricones no son los que buscan cobijo entre las sabanas de otro hombre, sino aquellos que reclaman tu amistad para devolvertela bañada en odio tras cada palabra sinuosa. Hoy no lloro, hoy asesiné a tu familia, producto de ese comentario sin importancia.

        infame

        20080521

        NARCISO

        Me vi reflejado en el fondo de un vaso, desprecié tanto aquel destello de mi mismo que procuré beberme el líquido de un solo sorbo. Minutos más tarde, murio mi conciencia, con ella las ganas de vivir...

        infame

        20080518



        ¿Y ellas dónde están?

        Instinto

        Nos vamos a caer
        nos van a humillar
        nos van a patear
        nos van a ignorar
        nos van a echar
        nos van a robar
        nos vamos a morir...

        y aún así
        no vamos a parar.

        Polanco

        Charlie, el Ángel

        "Al ver que aquello que estaba toqueteando no era una mujer, sino que una hibridación humana de dos géneros distinto, Charlie perdió todos los escrúpulos, pescó un camote que encontró en el suelo y le colocó un pencazo en la cien. El transexual calló rebotando contra el cemento, inconciente por segundos. En eso, Charlie, tomó con sus dos manos el camote y se lo dejó caer en la cabeza, rompiéndosela completamente. La sangre fluía por la vereda llenando los espacios entre los adoquines y Charlie, totalmente desquiciado frente a la enfermiza imagen del trolo con el craneo hecho mierda, no atinó a hacer otra cosa que correr calle abajo para perderse entre los rincones más oscuros y recónditos de la ciudad..."

        infame
        frente a mis cejas dos caminos
        frente a mis cejas una posibilidad
        frente a mis cejas la condena
        del camino que desprecié
        y que caminó siempre
        frente a mis cejas.


        Polanco

        20080517

        Vida familiar

        Un pasti se deja existir entre sus inmundas sábanas en su inmunda habitación. De pronto, el sueño cede y ya no puede estar en la cama. La borrachera, siempre menos dócil, no ha dado aún signos de retirada. El pasti intenta levantarse para aliviar con agua la sensación de asquerosidad que sale por todos sus poros, pero es incapaz y se queda allí, mirando el techo.
        Pasan algunos minutos y el pasti se ve interrumpido por un estridente grito: "Está servido el almuerzo"- es madre pasta que exige su ritual. El pasti sale de su cama y recién entonces se da cuenta de cuán mareado está. Baja las escaleras y se sienta ante las punzantes miradas que vienen desde todos los rincones de la mesa. Lógicamente, lo primero que hace es servirse un poco de vino. Madre pasta mueve la cabeza sutilmente, en gesto de reprobación
        Todos comen callados durante un rato, hasta que el pasti comenta con exagerada alegría "es la comida más exquisita que he probado en mucho tiempo". La cara de madre pasta esboza una sonrisa inmediatamente y el ambiente cambia. Ahora el viento sopla a favor del pasti que, consciente de su estado de gracia, se larga con un discurso sobre la libertad y la lechuga. Todos escuchan atentos y por momentos hacen comentarios. El pasti está feliz. Todos los demás también, terminan el almuerzo entre risas y consejos. Entonces suena el teléfono y madre pasta contesta. Es para ti, le dice al pasti que se siente como un rey.
        -Aló?
        -Aló culiao-¿qué tal el hachazo de Michimalonco?
        -Piola ¿y voh?
        -En dos sílabas, chomier...
        -Piante la weá.
        -La cagó.
        -Oye
        -¿Qué wea?
        -Estoy haciendo un asaíto, ¿Por qué no te venís pa acá?
        -Wena.
        -Ya poh, te espero, trae weas pa la mente.
        -Obvio, voy pa allá.

        El pasti corta y mira su familia. Nuevamente el viento sopla en contra, más fuerte que nunca. Entonces el pasti piensa en alguna excusa, pero se da cuenta de que es imposible. No hay nada que hacer, sólo retirarse y seguir pastiando.

        Polanco

        Pánico

        "¿Que chucha pasó ayer?" me pregunto al mirarme en el espejo. Tengo rajuños en la cara y en la espalda, sangre esparcida por toda mi ropa. Entro a la pieza y la puta sige en el mismo lugar donde le pusé las últimas puñaladas con el destornillador que estaba debajo de la cama. Flotan algunas imagenes en la memoria, flashes que confirman mi descontrol gatillado por un simple 'te amo'. Me deshago del cuerpo cortándolo con una sierra eléctrica que encontré en el subterraneo, meto las partes en una bolsa de basura y saco el tarro a la calle para que se lo lleven. Me limpio el chocolate que llevo encima y salgo al patio para a prenderle fuego a mis pilchas. Mientras veo como se queman, desnudo en mi jardín trasero, prendo un cigarro y me rasco los hueos. "Vaya mierda".

        infame
        Sin timidez me enfrenté a mi padre amenazándolo con el gollete de una botella rota / él con un palo me apaleó, sin timidez de su parte, hijo de tigre.

        Juancalavera

        20080515

        Y ahora qué?

        No hay grandeza.

        ni en los ríos, ni en la muerte
        ni en el amor, ni en los perros
        ni en la adicción, ni en los sabios
        ni en la vida, ni en los cerros
        ni en los feriados, ni en el odio.

        No hay grandeza.

        Y no es culpa tuya
        ni de los viejos
        es sólo que una estrella cayó
        y ya nada volvió a ser lo que era
        y ahora
        simplemente

        No hay grandeza.


        Polanco

        20080514

        Mala cosa

        Ahora mismo está todo mal
        en todos los sentidos posibles,
        no me voy a poner a llorarle la carta a nadie
        sólo advierto lo de siempre:
        Alguien tiene que pagar los platos rotos,
        y ese alguien van a ser los pacos.

        Polanco

        paso, mi pollito pío pío

        NO TENGO FUERZAS PA ENGRUPIRTE
        POR ESO ME EMBORRACHO
        Y ABANDONO

        Juancalavera

        20080512

        Día a Día

        Maldito presente perpetuo
        la esfera no predice
        solo controla desastres
        así todo sucede sin destruir nada
        en un monótono fluir diario de mierda.

        infame

        20080511

        Demasiado cerca de Puerto Aysén

        Las víctimas del Volcán Chaitén están pagando platos rotos ajenos. Cuando comenzó a moverse el volcán, la Onemi y el Departamento de Vulcanología les sugirieron que echaran al cráter a la más hermosa de sus vírgenes. Ni en el pueblo de Chaitén ni en Futaleufu encontraron alguna.



        Juancalavera

        Terapia de auto-ayuda

        -Oye weón
        -¿Qué?
        -...
        - Funa el tato rubio que viene ahí
        -Te estoy hablando weón.
        - ¿Qué poh?
        - Uhhh
        - ¿Funaste?
        - Sí weón
        - ¿Qué me ibai a decir?
        - Se me fue
        - Ah, funa el tato moreno que viene ahí
        - Ah si
        - Uhhh
        - Tenemos que cambiar esta vida weón
        - ¿Qué wea?
        - Todo el día en esta mierda
        - Ah
        - La prueba de hoy weón
        - ¿Qué?
        - Nos estamos hundiendo en el Mar Rojo
        - Sale culiao
        -¿Qué sale?- no hemos visto el cielo azul en todo este año
        - Me da lo mismo weón, porque yo soy el elegido de Dios, el que puede abrir el Mar Rojo cuando lo necesite y cruzar. Luego subir una montaña y conocer la verdad y la vida. Ese soy yo.
        -...
        -...
        - Ya sácate otro que vienen los egipcios.


        Polanco

        20080510

        2


        Sólo bastaron semanas para que cambiara a todas mis amistades futboleras por Danilo, el dañino. Me juntaba todos los días con él para conversar, caminar y hacer todo lo que un niño de 8 años puede hacer en ese intertanto. Me enseñó a usar la resortera que mis viejos nunca pudieron prohibir efectivamente. Aunque ellos no supieran apreciar esas verdaderas obras de arte hechas de ramas, scotch y un elástico, y me las escondieran, rompieran o botaran, yo siempre me las arreglé para moverme con mi resortera y una piedra en el bolsillo.

        Recorríamos bastas extensiones de Cerrillos en busca de nada. Nos gustaba caminar hasta donde nos dieran las piernas, siguiendo la abandonada línea del tren o el zanjón de la aguada. Ya entonces me gustaba deambular por sitios eriazos, entre la maleza, los ratones y los televisores quemados.

        Un día, caminando por la línea del tren, llegamos hasta un lugar en el que parecía haberse acabado la ciudad. El sol ya se había puesto y, aunque el cielo aún conservaba su claridad, Santiago a lo lejos ya había encendido toda su luminaria. Cuando miramos atrás y nos dimos cuenta de esta imagen, ambos, sin mediar palabra alguna, decidimos que debíamos detenernos y contemplar. Nos sentamos sobre el riel y miramos en silencio, con un respeto inmenso, como caía la noche. Lo recuerdo como si fuera ayer.

        Entonces Danilo, el dañino quiso consagrar el buen momento. Sacó una goma de su bolsillo- por lo que me di cuenta que lo tenía planeado desde antes- y me preguntó:

        -¿Tenís la marca del indio?

        Yo, que no sabía qué era eso, le contesté que no, con una mezcla entre miedo, curiosidad y alegría.

        -Puta gil culiao, no podi ser tan pollo. Pásame tu mano- me dijo.

        Aunque lo dudé, se la alcancé de inmediato. Él, conforme con mi respuesta, me advirtió que lo que venía iba a doler. Y así fue; todavía tengo en la mano una cicatriz que me recuerda el ardor que sentí mientras Danilo, el dañino frotó la goma en el reverso de mi palma, hasta sacarme sangre por segunda vez. Yo resistí sin decir palabra. En ese momento, quejarse hubiese sido una deslealtad a la confianza y el cariño con el que Danilo, el dañino me lastimaba. No habría sido digno de un indio.

        Sin embargo, el dolor nunca es gratuito. Aunque nunca le mencioné palabra sobre la herida, apenas volvimos a la ciudad, caminando por el mismo riel que nos había llevado lejos, me busqué una excusa para pelear. Creo que me empecé a burlar de sus zapatillas rotas para hacerlo enfadar. No hizo falta mucho esfuerzo para que la riña se armara. Fue como si el asumiera que intentaba dañarlo deliberadamente. Un par de chuchadas y nuevamente estábamos peleando. Nos tiramos el pelo y nos dimos de puñetes y patadas. Ambos estábamos sangrando cuando me di cuenta de que Danilo, el dañino buscaba alejarse para sacar su resortera y decidir el combate. No sé cómo, pero en ese momento, como un regalo divino, saqué un derechazo bajo digno de José "Mortero" Sánchez. Le di mi mejor puñete justo sobre el estómago. Él, inmovilizado, soltó la resortera y cayó al piso como un saco de papas. Creo que le di una innecesaria patada en la espalda y me fui. Danilo, el dañino quedó tendido en las tinieblas, sobre la línea del tren, llorando de rabia y humillación. Al regresar a mi casa mi vieja se escandalizó al verme sangrando nuevamente. Me retó como nunca y me prohibió volver a juntarme con Danilo, el dañino. Yo sólo escuchaba callado, acatando la reprimenda. Entonces, cansado ya de ese monólogo autoritario, vomité una frase cargada de rabia que me produce confusión de sólo recordar. La miré a los ojos y le dije: “Alguien tiene que pagar por los platos rotos, y ese no voy a ser yo”. No entiendo cómo pude decir algo así, algo que a los 8 años no pensaba en lo absoluto. Fue como si se hubiese abierto una brecha temporal y de mis infantiles labios hubiesen salido palabras pronunciadas por mi boca adulta, palabras que me hacen sentido y que lo seguirán haciendo. Alguien tiene que pagar los platos rotos, y ese no voy a ser yo.




        Polanco

        1

        Luego de mi primer encuentro con Danilo, el dañino, llegué a mi casa con un corte sobre la ceja que emanaba profuso chocolate. Mi vieja me hizo curaciones y me retó. Tenía 8 años y era la primera vez que recibía tanto daño físico; el peñascazo de este maricón no me sacó un ojo porque él decidió que asi fuese. Danilo, el dañino era capaz de matar a un gorrión a 30 metros con su resortera y luego rematar el cadáver desde más lejos. No fallaba. Flaite como pocos, de niño, Danilo, el dañino, vivía en el conventillo donde movían la merca de la población. Era un petizo moreno de orgullosa cara de indio que deambulaba con sus mocos colgando por todo Buzeta probando su precisión con la resortera. Ese día se me reveló un nuevo abanico de posibilidades que nos están permitidas en este mundo; conocí lo que era el miedo, la rabia y el dolor de una forma que hasta entonces no me había sido permitida. Hasta antes de ese piedrazo, yo sólo había sufrido por caídas o accidentes. Nunca alguien me había golpeado o, por lo menos, nunca había tomado conciencia de que alguien podía hacerlo y, peor aún, podía hacerlo por el placer de satisfacer su odio.

        Poco después descubriría que estaba equivocado y que Danilo, el dañino no me odiaba. Simplemente, esa era su forma.

        Fue semanas más tarde cuando, después de haberlo evitado por miedo, se apareció por la plaza mientras jugábamos con los cabros a la pelota y con la timidez que sólo alguien que vive en la marginalidad puede tener, preguntó: “¿Se puede jugar?”. No tengo claro por qué razón me apresuré a responder antes que todo el resto de mis amigos- perplejos y temerosos ante ese tigre que inexplicablemente deseaba ser domesticado-, “Obvio que se puede, tú jugai pa nosotros” y lo integré a un grupo de niños que no lo bienvenían. Como suele suceder, la pelota limó pronto todo tipo de asperezas. Recuerdo de ese partido haber gambeteado como nunca a algunos amigos y haberle cedido a Danilo, el dañino habilitaciones perfectas que él siempre supo canjear en goles. En ese momento conocí la amistad. Hasta entonces, sólo me había divertido con otros niños. Nunca me había importado que otra persona se divirtiera y mucho menos había concebido la satisfacción ajena como propia. Entonces, luego de casi cinco horas de jugar al fútbol sin interrupción, escuché el chiflido de mi viejo que indicaba que iba a tener que entrarme a la casa. Como la pelota era mía, eso significaba el final del juego. Movido por el entusiasmo de la nueva amistad me decidí ese día a regalar la pelota al grupo. Ahora el balón iba a ser de todos y todos lo cuidaríamos. Años después comencé a pensar eso de todo el resto de las cosas; alteré mi noción de propiedad y viví muchos años pensando que nada era de nadie y todo de todos, que las cosas eran propiedad de quién se entregara lo suficiente a ellas como para conseguirlas. No sé si en la práctica esos años ya hayan pasado o siga creyendo de la misma forma que cuando regalé esa pelota; es sólo que ya no sé cómo averiguar lo que pasa frente a mis narices.



        Polanco